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domingo, 12 de febrero de 2017

EL ESTADO DE NO MENTE



Hay una hermosa historia de Gautama Buda, una mañana un hombre le preguntó:

--¿Existe Dios?

Buda miró al hombre a los ojos y le dijo;

--No, Dios no existe. 

Ese mismo día, por la tarde otro hombre le preguntó;

--¿Qué piensas acerca de Dios?,¿Existe Dios?

Buda miró al hombre a los ojos y le dijo;

Si, Dios sí existe.

Ananda su ayudante, que estaba con él, se quedó muy confundido, el ponía siempre mucho cuidado en no interferir en nada. Si tenía alguna pregunta, por la noche, cuando todo el mundo se retiraba y Buda se disponía a dormir, se la exponía.

Pero esa tarde, a la puesta de Sol, otro hombre vino con otra pregunta muy parecida aunque formulada de forma distinta. El hombre dijo:

--Hay gente que cree en Dios y hay gente que no cree en Él, Yo no sé a quién creer, he venido a pedirte ayuda.

Ananda estaba muy interesado en oír la respuesta de Buda, en un mismo día había dado dos respuestas absolutamente contradictorias y ahora surgía una tercera oportunidad y no existe una tercera respuesta. Pero Buda le dio una tercera respuesta...

No habló, cerró los ojos.

Era un hermoso atardecer, Buda estaba en un bosquecillo de mangos, los pájaros estaban posados en las ramas de los arboles, el Sol acababa de ponerse y soplaba una brisa fresca. El hombre, al ver a Buda sentado con los ojos cerrados, pensó que quizás era ésa la respuesta, así que se sentó junto a él con los ojos cerrados, transcurrió una hora y el hombre abrió los ojos, tocó los pies de Buda y dijo, tu Compasión es Grande, siempre te estaré agradecido por haberme dado la respuesta...

Ananda no podía creer lo que veía, porque Buda no había dicho ni una sola palabra y el hombre se marchó tan contento, totalmente satisfecho.

Entonces Ananda le dijo a Buda:

--Esto es demasiado, deberías pensar en mí, ¡me vas a volver loco!. Estoy al borde de un ataque de nervios, a un hombre le dices que Dios no existe, a otro le dices que Dios sí existe, y al tercero no le contestas, y el tercero dice que ha recibido la respuesta, está contento y agradecido y te toca los pies, ¿Me puedes explicar qué significa todo esto?

Buda dijo:

--Ananda, la primera cosa que debes recordar es que esas preguntas no las habías formulado tú, por tanto esas respuestas no eran para ti. ¿Por qué te preocupas innecesariamente por los problemas de otra gente? Primero soluciona tus propios problemas.

Ananda dijo:

--Es cierto, esas no eran mis preguntas y las respuestas no iban dirigidas a mi, ¿pero que puedo hacer?, tengo oídos y oigo, y he oído y he visto y ahora todo mi Ser está confundido.¿Cual es la respuesta correcta?

Buda dijo:

--Correcta... Lo correcto es la Consciencia. El primer hombre era un teísta y quería que le reafirmarse en su creencia de Dios, vino con una respuesta, una respuesta hecha, solamente para que le reafirmase en su creencia, y poder decir: "estoy en lo cierto, el propio Buda me a dado la razón". Por eso le he dado esa respuesta, solamente para perturbar su creencia, porque creer no es conocer.

El segundo hombre era un ateo, también ha venido con una respuesta, una respuesta hecha que dios no existe y quería que le reafirmase en su incredulidad para poder decir, que "pienso como él". Tuve que decirle "Si, Dios Existe", pero el propósito era el mismo.

Si eres capaz de ver mi propósito, verás que no hay contradicción.

Estaba perturbando la creencia preconcebida del primer hombre y la incredulidad preconcebida del segundo hombre. La creencia es afirmativa, la incredulidad es negativa pero en realidad ambas son una misma cosa. No provienen de alguien que conoce y ninguno de ellos era un verdadero buscador, ambos acarreaban prejuicios...

El tercero era un verdadero buscador, no cargaba ningún prejuicio, abrió su corazón, y dijo: "hay gente que cree en Dios, hay gente que no cree en Dios, yo no sé a quién creer, he venido a pedirte ayuda". Y la única ayuda que podía darle era una experiencia de consciencia silenciosa, las palabras son inútiles.

Y cuando he cerrado mis ojos ha entendido el mensaje.

Era un hombre con una cierta inteligencia, abierto, vulnerable, y cerró los ojos. Al profundizar en el silencio, al volverse parte del campo de mi silencio y mi presencia, ha empezado a adentrarse en el silencio, a adentrarse en la consciencia.

Cuando había transcurrido una hora, parecía como si hubiesen transcurrido unos minutos. No recibió ninguna respuesta en palabras pero recibió la verdadera respuesta en silencio.

No te preocupes por la verdadera existencia de Dios, no tiene ninguna importancia si existe o no. Lo que importa es la existencia del silencio, si existe la consciencia, si eres silencioso y consciente, tú mismo eres Dios. Dios, no es algo ajeno a ti, o eres una mente o eres Dios.

En silencio y consciencia la mente se disuelve, desaparece y se te revela la Divinidad. Sin haberle dicho nada ha recibido la respuesta y la ha recibido de una forma perfectamente correcta. La consciencia te lleva a un punto donde eres capaz de ver por ti mismo la realidad última de ti mismo y del Universo y la experiencia milagrosa de que tú y el Universo, no estáis separados. De que tú eres parte del Todo.

Para mí, el único significado de lo Sagrado es éste.

Has sido entrenado para el análisis, para el entendimiento, para la gimnasia intelectual, esas cosas no van a ayudar a nadie, nunca han ayudado a nadie, ésa es la razón por la cual occidente carece de una de las dimensiones más preciosas, la iluminación, el despertar. Todas sus riquezas no son nada en comparación con el hecho de alcanzar el estado de no mente. no te embrolles con la mente, mas bien vuélvete un observador al margen de la carretera y deja que la mente pase por la carretera, pronto la carretera estará vacía. 

La mente vive como un parásito, tú te identificas con ella, ésa es su vida. Tu consciencia corta la conexión, se convierte en su muerte. Las antiguas escrituras de oriente dicen que el maestro es una muerte, es una afirmación muy extraña, pero inmensamente significativa, el maestro es la muerte porque la meditación es la muerte de la mente, es la muerte del ego. La meditación es la muerte de tu personalidad y el nacimiento la resurrección de tu Ser esencial, y conocer ese Ser esencial es conocerlo Todo.

domingo, 30 de agosto de 2015

EL GAYATRI MANTRA



Al igual que muchos mantras, éste comienza con "OM". Sus orígenes se pierden en las brumas del tiempo. OM se considera que es el sonido primordial, el sonido del universo, el sonido del cual se forman todos los demás sonidos.

En la tradición brahmánica, desde donde, sin duda, el budismo obtuvo la práctica del mantra, OM no es sólo el sonido universal, sino el sonido del universo mismo. Por ejemplo en el (no budista) Mandukya Upanishad, se dice:

OM! - Esta sílaba es todo este mundo.


Su explicación adicional es: - El pasado, el presente, el futuro - todo es simplemente la palabra Om.

Y cualquier otra cosa que trasciende el tiempo triple - también es sólo la palabra Om.

Por lo tanto, OM es un sonido que simboliza la realidad. Representa todo en el universo, pasado, presente y futuro. Incluso representa todo lo que está fuera de esos tres tiempos. Por lo tanto, asume la representación del mundo terrenal del tiempo en el que la mente normalmente funciona, y el mundo percibido por la mente que se despierta y que experimenta el mundo sin tiempo. Representa tanto la iluminación como la no-iluminación.

Usted podría considerar OM como el equivalente de la luz blanca, en la que todos los colores del arco iris se pueden encontrar.

Shanti simplemente significa "paz" en sánscrito. Es un hermoso significado y también un sonido muy hermoso. El Shanti se repite tres veces, al igual que muchos cantos en el budismo. En el budismo, así como en el hinduismo el triple Shanti se interpreta generalmente en el sentido de la Paz Triple en cuerpo, palabra y mente (es decir, la paz en la totalidad de nuestro ser). 

Las enseñanzas hindúes suelen terminar con las palabras de OM Shanti Shanti Shanti como una invocación a la paz, y el mantra también se utiliza para concluir algunas ceremonias devocionales budistas.

Mientras se canta el mantra Om Shanti queremos hacer la paz con todo, llegando a la conclusión de que "Todo es paz", si todo es paz no se tiene que encontrar la paz en lo exterior, sino en nuestro interior. Decir que la paz interior es lo importante no significa, por supuesto, que podamos ser internamente pacíficos y sin embargo estar atrapados en todo tipo de discusiones y peleas. Simplemente significa que no es posible para nosotros estar en armonía con los demás, a menos que hayamos aprendido a desarrollar la armonía dentro de nuestra propia mente.

El mantra Om Shanti se realiza al final de cualquier shantimantra, como es el caso de este mantra, el Gayatri Mantra (que encontramos en la música de este video).



ॐ भूर्भुव: स्व: तत्सवितुर्वरेण्यं । भर्गो देवस्य धीमहि, धीयो यो न: प्रचोदयात् ।।


El Gayatri Mantra ha sido profusamente narrado en el Rig Veda, se dice que fue escrito en sánscrito hace alrededor de 2.500 a 3.500 años, y el mantra puede haber sido cantado por muchos siglos antes de eso. Durante décadas, esta hermosa oración ha parecido un misterio para la mente occidental y estaba fuera de su alcance, incluso para la mayoría de los hindúes. Era un secreto bien guardado, denegado a las mujeres y a los que están fuera de la comunidad hindú brahmán. Hoy en día, se canta, se medita, y se entona por todo el mundo con reverencia y amor. A menudo se compara con la Oración del Señor en importancia e impacto.

Los bellos y relajantes sonidos antiguos, los patrones rítmicos que fluyen, y  el poder de su intención hacen al Gayatri Mantra una parte maravillosa de la práctica espiritual diaria. Se puede aplicar universalmente, realmente no importa cuál sea su religión, su color o su origen étnico - lo que importa es su intención, y su autenticidad, y su disposición a cambiar. 

Las antiguas escrituras hindúes describen cómo se le dio al sabio Vishwamitra el mantra Gayatri por el Ser Supremo como recompensa por sus muchos años de profunda penitencia y meditación. Este iba a ser un regalo para toda la humanidad.

Se dice que esta sagrada oración forma espirales a través de todo el universo desde el corazón del cantor, apelando a la paz y a la sabiduría divina para todos.

El Gayatri Mantra inspira la sabiduría en nosotros. En un lenguaje muy básico pero hermoso, que dice "Que la luz divina del Ser Supremo ilumine nuestro intelecto, que nos lleve por un camino de justicia".

Los Vedas dicen:
Cantar el Gayatri Mantra
purifica al cantor.
Escuchar el Gayatri Mantra
purifica al oyente.

Pero el mantra hace algo más, como me enteré. Abre tu corazón. Y cuán bien sabemos, cuando ambas, nuestras mentes y nuestros corazones se abren, nos abrimos a nuevas posibilidades.

Para muchos devotos hindúes, el Gayatri es visto como un despertar divino de la mente individual y el alma individual - Atman - y dentro de ella, una forma de Unión de la conciencia colectiva - Brahman. El entendimiento y simplemente amar la esencia del Gayatri Mantra es considerado por muchos como uno de los medios más poderosos para tocar a Dios.

 Una interpretación es, que la palabra Gayatri se deriva de las palabras:

     gaya, que significa "energía vital" y
     trâyate, que significa "conserva, protege a, brinda la salvación, otorga la liberación".


Así, las dos palabras "Gayatri Mantra" podrían traducirse como "una oración de alabanza que despierta las energías vitales y libera de la ignorancia".

La forma más corta del Gayatri se practica mucho más comúnmente:
 

“OM BUHR, BHUVA, SWAHA
TAT SAVITUR VARENYAM
BHARGO DEVASYA DHEEMAHI
DHIYO YONAHA PRACHODAYAT”




Según
los Vedas, hay siete reinos o esferas o planos de la existencia, a cada cual más espiritualmente avanzado que el anterior. Está escrito que a través del conocimiento y el desarrollo espiritual, podemos pasar progresivamente a través de estos reinos y finalmente fusionarnos con el Ser Supremo. Muchas enseñanzas budistas también se han referido a estos siete reinos.

Por cantar este mantra, la luz espiritual divina y el poder se infunde en cada uno de nuestros siete chakras y los conecta a estos siete grandes reinos espirituales de la existencia.


Los sabios de la antigüedad seleccionaron las palabras del Gayatri cuidadosamente y ellos las dispusieron de modo que no sólo transmitieran su significado, sino que también crearan vibraciones y poderes de sabiduría justos muy específicos a través de su expresión. Las escrituras hindúes védicas describen cómo muchos de estos sabios acumularon tremendos poderes espirituales a través de años de profunda meditación y del canto del Gayatri - estos poderes espirituales se llaman Siddhi.

Se dice que estos Gayatri Sadhaka (buscadores espirituales) comenzaron a sentir la presencia del poder divino en el ser interior induciéndoles inmensa fuerza y paz mental.

De acuerdo con el difunto Pandit Shri Ram Sharma Acharya, "Los rishis y sabios de la era Védica habían vivido y experimentado en las enormes piscinas de energía extrasensoriales - los chakras, upachakras, granthis, koshas, matakas, upayatikas y nadis, escondidos en los núcleos sutiles en las glándulas endocrinas, haces de nervios y ganglios.

Los científicos, los meta-físicos, los practicantes espirituales y otros están estudiando y redescubriendo estos antiguos enfoques hacia la autorrealización.

El secreto del impacto sobrenatural del Gayatri Mantra en los dominios físicos de la vida radica en la configuración única de las sílabas específicas del mantra. La enunciación cíclica de este mantra estimula los centros de poder subliminales en el cuerpo sutil. La presión en la lengua, los labios, las cuerdas vocales, paladar y las regiones de conexión en el cerebro generada por la enunciación continua de las veinticuatro sílabas especiales de la Gayatri Mantra crea una resonancia (o una vibración) en los nervios y los "hilos" de el cuerpo sutil. El flujo musical por lo tanto inducido excita los centros de energía extrasensoriales. Este último empieza a estimularse y una fuerza magnética sublime despierta en el aspirante que lo atrae a las corrientes vitales del Gayatri Shakti inmanente en los dominios infinitos. Esta carga magnética inducida por la repetición continua 'sintoniza' el Gayatri Mantra en la mente del buscador para enlazarlo con estas sobrenaturales corrientes de poder".

Es significativo que la repetición prolongada del Gayatri tiene un efecto acumulativo sobre nuestros cuerpos y nuestras mentes. Nuestras mentes son más nítidas, nuestro sistema inmunológico es más fuerte, y nuestros corazones están abiertos. Cuando nuestros centros de energía, incluyendo nuestros principales Chakras, son activados por las vibraciones del Gayatri Mantra, esto tiene un efecto positivo y curativo en nuestra energía vital - en nuestra Prana.

El Gayatri puede ser escuchado, cantado, o incluso pensado. Hay poder y potencia en los tres enfoques. Elija el método que usted sienta más cómodo.
"Beneficios para cantar el Gayatri" (Extraído del CD con reconocido agradecimiento a Pandit Shri Ram Sharma Acharya)

[El significado del Gayatri Mantra  (del Cd La Magia del Gayatri, Chandra-Shekar)]


Si va a cantar el mantra Gayatri, es muy importante que usted cante con la pronunciación correcta y con la integridad más profunda de intenciones. Esto, por supuesto, significa que uno necesita saber el significado de las palabras detrás del mantra. Las palabras en sánscrito del Gayatri llevan un tremendo poder cuando es cantado correctamente y con el más puro de los corazones.


Om Bhur Bhuva Swaha  (Om Bhoor Bhoova Swa-Ha)
Tat Savitur Varenyam  (Tat Sa-Vidoor Va-rain-yam)

Bhargo Devasya Deemahi  (Bhaargo They-Vas-Ya Dee-Mahi)

Deeyo Yo Naha, Prachodayaat  (Thee-Yo Yo-Na-Ha, Pra-Cho-Da-Yaat) 


OM se considera el sonido primordial desde el cual todos los sonidos emergen.

OM es Brahma y una metáfora de la fuente de energía o Ser Supremo.

OM Bhur Bhuva Swaha es en realidad un preámbulo al mantra principal y significa que invocamos en nuestra oración y meditación a Aquel que es nuestro inspirador, nuestro creador, y que es la morada de la suprema Alegría. También significa que invocamos el mundo terrenal físico, el mundo de la mente, y el mundo de nuestra alma.

Tat Savitur Varenyam...... Tat significa AQUEL, de nuevo se designa el Ser Supremo. Savitur significa la fuente de radiación de la vida con la luminosidad del Sol; y Varenyam, significa el más adorable, más deseable.

Bhargo Devasya Deemahi...... Bhargo significa brillo y esplendor, Devasya significa Divino o Supremo y Deemahi significa "Meditamos sobre".

Deeyo Yo Naha, Prachodayaat...... Deeyo significa nuestra comprensión de la realidad, nuestro intelecto, nuestra intención. Yo significado Quien y Naha significa Nuestro. Por último, Prachodayaat, significado Que él Inspire, Guíe.


En conjunto, podemos decir:

"Meditamos en ese brillo más adorable, deseable y encantador y en el brillo de nuestro Ser Supremo, nuestra fuente de energía, nuestra Conciencia Colectiva... que es nuestro Creador, inspirador y fuente de la alegría eterna. Que esta luz cálida y amorosa inspire y guie a nuestra mente y abra nuestro corazón ".
¿No es impresionante?

Ahora que usted está armado con su propia sabiduría interior única de lo que significa el mantra Gayatri para usted y  tiene una comprensión de sus palabras en sánscrito, tal vez si usted lo desea, puede escribir su propia interpretación personal de esta maravillosa oración.

Mis bendiciones y buenos deseos mientras lo hace.





             Wildmind



miércoles, 19 de marzo de 2014

LOS MIEDOS

A veces vivimos la vida sin ser conscientes de nuestros propios miedos, dejamos que nos gobiernen y no nos damos cuenta de que justamente debido a ello hemos perdido toda libertad, dando el poder a ese miedo, a ese desconocido que forma parte de nosotros. Nuestra tarea es la de observarnos,  e ir descubriendo esa parte nuestra que está por encima de todo miedo. ¿Cómo hacer? Ante todo debemos escucharnos, ¿cuantos de nosotros lo hacemos realmente? Para aquellos interesados en ese mundo de autodescubrimiento os aconsejo leer este texto que veréis más abajo de Rafael Santamaria (al final encontraréis un enlace para leer más relatos suyos) 


SI TE RELAJAS FLOTAS

"Si te relajas flotas" Esta es la frase que escuché en mi última meditación antes de absorberme en un estado indescriptible.
Me encontraba meditando guardando el más absoluto silencio en la más profunda quietud. Concentraba toda mi atención en el flujo de la energía vital que recorría mi columna vertebral.

Llegado el momento, desconecté mi atención y me permití sentir.
Un estado mágico de paz me envolvía.
Después de un tiempo (el cual no sabría especificar cuánto) en este estado, empecé a sentir "una pérdida de control" Era como si me estuviese mareando y me fuese a desmayar. Imposible! por otra parte, pues estaba sentado y en perfecta quietud y consciencia.

Empecé a tener miedo a esa sensación que iba y venía: miedo a esa sensación de pérdida de control que se parecía a un mareo.
Entonces de repente, como si estuviera delante de una gran pantalla de cine, a través de una proyección mental, me vi en medio del mar agitando los brazos fuertemente para no ahogarme.

Mientras me veía en esa situación me preguntaba a mí mismo: "pero si yo sé nadar; qué ha pasado para que esté agitando los brazos y luchando por sobrevivir?"

Visualice la expresión de mi propio rostro luchando por no ahogarse, y estaba claro que por lo que me transmitía aquella expresión, no sabía nadar y tenía miedo a ahogarme.

Me angustie.

El paralelismo entre la angustia que me transmitía aquella proyección mental de que me estaba ahogando, y la sensación que tenía de pérdida de control de mí mismo en aquella meditación crecía cada vez más.

Empecé a sentir una especie de sudor frío que recorría ascendentemente mi columna vertebral yendo desde el coxis hasta el occipucio. 

Una voz se dirigió a mi sueño: a mi proyección mental: "Si te relajas flotas. Fíjate en un muerto, un muerto flota en el agua. Si te relajas, flotas"

Aquella voz tenía razón, los muertos no se ahogan, flotan. En ese estado de relajación en el que uno ya no lucha con nada, uno flota. Sólo tenía que dejarme llevar, pero mis miedos y mis luchas no me permitían creerme que si me relajaba flotaría, y ¿sabéis por qué?, porque no estaba seguro de que supiera relajarme, es decir, de que supiera soltar mis miedos.

Mis miedos, mis inseguridades, y mis luchas internas, no me dejaban relajarme.

Pero no fue sino hasta ese momento en el que me di cuenta de que no sabía relajarme porque vivía con una tensión de la que no era consciente debido a mis miedos y mis inseguridades.

"Si te relajas flotas" me volvio a repetir la voz.

"Ayúdame!" le dije yo.

"No te hace falta mi ayuda. Si te relajas flotas"

"Por favor se lo suplico, me estoy ahogando. No aguantaré mucho más"

"Te ahogas porque quieres. Si te relajas flotas"

Centrado en mi lucha por intentar no ahogarme desoí los sabios consejos de aquella voz. Empecé a tragar agua. El pánico me sobrecogió.

Grité una vez más: "Ayúdeme, ayúdeme, se lo suplicó!"

Pero aquella voz ni me escuchó ni me ayudó.

Entonces por primera vez en mi vida me relajé (Y eso que yo pensaba que sabía relajarme)

De buenas a primeras me vi flotando en el mar. No me había ahogado. Flotaba como flotan los muertos, pero estaba vivo.
Cuando quise darme cuenta (en mi meditación) observé que no estaba dentro del cuerpo. También había desaparecido la sensación de pérdida de control y el supuesto mareo.

Un monje me dijo una vez: "Meditas estresado, meditas esperando algo a cambio de tu meditación. Relájate, no esperes nada, tan sólo medita"

Cuanta razón tenia, ahora lo entiendo.

A ti te digo pues:
Para qué agitas fuertemente tus brazos y tus piernas (para qué pones tu mente y tu cuerpo en estado de alerta) en medio del mar (en medio de tus asuntos personales los cuales vives como una continua agresión hacia ti)

Relájate (suelta), un muerto flota en el agua.

Aquel que se deja llevar entre las aguas de lo que la vida le quita y de lo que la vida le da nunca se ahoga, pues sólo quien acepta lo inevitable como parte de lo convenido para su evolución, progresa de acuerdo a un orden divino de las cosas.

Autor:Rafael Santamaría
Fuente:

miércoles, 18 de diciembre de 2013

EL MIEDO A LA MUERTE



Por Sri Aurobindo


De una forma general, quizás el mayor de los obstáculos que impide el progreso del hombre sea el miedo, un miedo que tiene múltiples aspectos, multiforme contradictorio, ilógico, irracional, y con frecuencia irrazonable. De todos los miedos, el más sutil y el más tenaz es el miedo a la muerte. Tiene sus raíces profundas en el subconsciente, y no es fácil desalojarlo.

Está constituido, obviamente, de varios elementos entretejidos: el espíritu de conservación y el que se refiere a la autopreservación con el fin de asegurar la continuidad de la consciencia, el repliegue ante lo desconocido, la inquietud causada por lo inesperado y lo imprevisible, y quizás, detrás de todo esto, oculto en las profundidades de las células, el instinto de que la muerte no es inevitable, y que, si se cumplen ciertas condiciones, puede ser vencida; aunque, de hecho, el miedo en sí mismo es uno de los mayores obstáculos que hay que superar. Porque uno no puede vencer lo que teme, y quien teme a la muerte ya ha sido vencido por ella.

¿Cómo sobreponerse a este miedo? Pueden ser utilizados varios métodos para este propósito. Pero ante todo, son necesarias unas cuantas nociones fundamentales para ayudarnos en nuestra empresa. El punto primero y el más importante es saber que la vida es una e inmortal; sólo las formas son incontables, fugaces y frágiles. Este conocimiento debe ser establecido en la mente de una forma cierta y permanente, y, en la medida de lo posible, uno debe identificar su consciencia con la vida eterna, que es independiente de toda forma, pero que se manifiesta en todas ellas. Esto aporta las bases psicológicas indispensables para hacer frente al problema, porque el problema permanece. Incluso si el ser interior está suficientemente iluminado como para estar por encima de todo temor, el miedo todavía permanece oculto en las células del cuerpo, oscuro, espontáneo, más allá del alcance de la razón, normalmente casi inconsciente. Es en estas oscuras profundidades donde uno puede descubrirlo, sujetarlo y arrojar sobre él la luz del conocimiento y de la certeza.

Entonces la vida no muere, sino que la forma se disuelve, y es a esta disolución a la que la consciencia física tiene terror. Y sin embargo, la forma está cambiando constantemente, no hay nada, en esencia, que evite este cambio progresivo del ser. Solamente este cambio progresivo podría hacer que la muerte ya no fuera inevitable, pero es muy difícil de realizar y exige condiciones que muy pocos son capaces de cumplir. Así pues, el método a seguir para superar el miedo a la muerte diferirá según la naturaleza del caso y estados de consciencia. Estos métodos pueden ser clasificados en cuatro tipos principales, aunque cada uno incluya un amplio número de variantes; a decir verdad, cada individuo debe desarrollar su propio sistema.

El primer método apela a la razón. Puede decirse que en el estado actual del mundo, la muerte es inevitable; todo cuerpo que ha nacido perecerá necesariamente en un momento u otro; en casi todos los casos la muerte llega cuando debe llegar; uno no puede adelantar ni retrasar su hora. Algunos que suspiran por ella puede que tengan que esperar mucho tiempo para obtenerla, y otros, que le tienen pavor, pueden ser golpeados súbitamente a pesar de todas las precauciones tomadas. Por lo tanto, la hora de la muerte parece inexorablemente fijada, salvo para un pequeño número de individuos que poseen poderes que la raza humana, en general, no dispone. La razón nos enseña que es absurdo temer algo que uno no puede evitar. Lo único que hay que hacer es aceptar la idea de la muerte, y tranquilamente, hacer lo mejor que uno pueda, día a día, hora a hora, sin preocuparse de lo que vaya a ocurrir. Este procedimiento es muy efectivo cuando es utilizado por intelectuales que están acostumbrados a actuar según las leyes de la razón; pero tendría menos éxito entre la gente emotiva que vive de sus sentimientos y se deja gobernar por ellos. Sin duda, esta gente tendrá que recurrir al segundo método, el método de la búsqueda interior. 

Más allá de todas las emociones, en las profundidades silenciosas y tranquilas de nuestro ser, hay una luz que brilla constantemente, la luz de la consciencia psíquica. Ve a la búsqueda de esta luz, concéntrate en ella, pues está dentro de ti; con voluntad perseverante, ten la seguridad de que la encontrarás. Y tan pronto como entres en ella despertarás al sentimiento de inmortalidad. Has vivido siempre; vivirás siempre; llegas a ser completamente independiente de tu cuerpo; tu existencia consciente no depende de él; y este cuerpo es solo una de las formas transitorias, a través de la cual tú te has manifestado. La muerte no es ya una extinción, es sólo una transición. Todo temor se desvanece instantáneamente, y uno camina a través de la vida con la certeza tranquila del hombre libre.

El tercer método es para aquellos que tienen fe en un Dios, su Dios, y que se han entregado a El. Ellos le pertenecen íntegramente; todos los acontecimientos de sus vidas son una expresión de la voluntad divina, y ellos los aceptan, no simplemente con una sumisión paciente sino con gratitud, porque están convencidos de que cualquier cosa que les ocurra es siempre por su propio bien. Tienen una confianza mística en su Dios y en sus relaciones personales con El. Han hecho una ofrenda absoluta de su voluntad a la Suya y sienten su invariable amor y protección, completamente independiente de los accidentes de la vida y de la muerte Tienen la experiencia constante de yacer a los pies de su Amado en un abandono absoluto, o de estar mecidos en sus brazos y gozando de un perfecta seguridad. No queda ya ningún espacio en su consciencia para el temor, la ansiedad o el tormento; todo eso ha sido reemplazado por una felicidad deliciosa y tranquila. 

Pero no todo el mundo tiene la buena fortuna de ser un místico. Finalmente están aquellos que han nacido guerreros. Estos no pueden aceptar la vida tal como es, y sienten vibrar dentro de ellos su derecho a la inmortalidad, una inmortalidad total y terrena. Poseen una especie de conocimiento intuitivo de que la muerte no es nada sino un hábito perverso; parece que han nacido con la resolución de vencerla. Pero esta conquista acarrea un combate encarnizado contra un ejército de fieros y sutiles asaltantes, un combate que debe ser librado constantemente, casi a cada momento. Solamente quien tenga un espíritu indomable debe intentarlo. La batalla tiene muchos frentes; es librado en varios planos que se entremezclan y complementan entre sí.

La primera batalla a librar es ya formidable: es la batalla mental contra una sugestión colectiva, que es masiva, abrumadora, apremiante; una sugestión basada en milenios de experiencia, en una ley de la naturaleza que no parece que todavía haya encontrado alguna excepción. Se traduce en esta aserción obstinada: “Ha sido siempre así, y no puede ser en modo alguno diferente; la muerte es inevitable, y es una locura esperar que no sea.” El concierto es unánime, y por ahora, incluso los científicos más avanzados apenas han osado hacer oír una nota discordante, una esperanza para el futuro. En cuanto a las religiones, la mayoría de ellas ha basado su poder de acción en el hecho de la muerte y afirman que Dios desea que el hombre muera, ya que lo creó mortal. Muchas de ellas hacen de la muerte una concesión, una liberación; algunas veces incluso una recompensa. Su orden es: sométete a la voluntad del Supremo, acepta sin rebeldía la idea de la muerte y tendrás paz y alegría”. A pesar de todo esto, es preciso que la mente permanezca inquebrantable en su convicción para conservar una voluntad inflexible. Pero para quien ha resuelto vencer a la muerte, todas estas sugestiones quedan sin efecto y no pueden afectar a su certeza de que está basada en una revelación profunda.

La segunda batalla es la batalla de los sentimientos, la lucha contra el apego a todo lo que uno ha creado, a todo lo que uno ha amado. Mediante una labor asidua, algunas veces a costa de grandes esfuerzos, has levantado tu hogar, una carrera, un trabajo social, literario, artístico, científico o político; has formado un ambiente del que tú eres el centro y del que dependes al menos tanto como él depende de ti. Estás rodeado de un grupo de gente, familiares, amigos, colaboradores, y cuando piensas en tu vida, ellos ocupan en tu pensamiento un espacio casi tan grande como tú mismo, hasta el punto de que si ellos fueran arrancados bruscamente de ti, te sentirías perdido, como si una parte importante de tu ser hubiera desaparecido.

No es cuestión de desdeñar todas estas cosas ya que han constituido, al menos en gran parte, la razón de ser el fin de nuestra existencia. Pero hay que renunciar a todo apego a ellas, para que te sientas capaz de vivir sin ellas, o, más bien, con el fin de que puedas estar preparado en todo momento, si te abandonan, a reconstruir por ti mismo una nueva vida, en circunstancias nuevas; y esto indefinidamente, porque tal es la consecuencia de la inmortalidad. Este estado puede definirse de este modo: ser capaz de organizar y de llevar a cabo todo con el máximo cuidado y atención, pero permaneciendo libre de todo deseo y de todo apego, porque si uno desea escapar de la muerte es necesario que no esté atado a nada perecedero.

Después de los sentimientos llegan las sensaciones. Aquí la lucha es sin piedad, y los adversarios temibles. Saben percibir la más insignificante debilidad y golpearte allí donde está indefenso. Las victorias obtenidas no son más que pasajeras, y las mismas batallas se repiten indefinidamente. El enemigo que tú pensabas que habías derrotado vuelve una y otra vez para atacarte. Es preciso que tengan un carácter fuertemente templado, una resistencia incansable para ser capaz de resistir toda derrota, todo desaire, todo repudio, todo desánimo y la inmensa fatiga de encontrarte siempre en contradicción con la fatiga de encontrarte siempre en contradicción con la experiencia de cada día y los acontecimientos terrestres.

Ahora llegamos a la batalla más terrible de todas: la batalla física, la que se libra en el cuerpo; porque no hay ni respiro ni tregua. Comienza al nacer y no puede finalizar más que con la derrota de uno de los dos contendientes: la fuerza de la transformación y la fuerza de la desintegración. Y digo desde el nacimiento porque, de hecho, los dos movimientos están en conflicto desde el mismo momento que uno llega a este mundo, si bien el conflicto sólo se hace consciente y deliberado mucho más tarde. Porque toda indisposición, toda enfermedad, toda malformación, incluso todo accidente, son el resultado de la acción de la fuerza desintegradora, del mismo modo que el crecimiento, el desarrollo armonioso, la resistencia a los ataques, la recuperación en la enfermedad, toda vuelta al funcionamiento normal, toda mejora progresiva, son debidos a la acción de la fuerza transformadora. Después, con el desarrollo de la consciencia, cuando comienza a intervenir la voluntad en la batalla, se transforma en una competición desesperada entre las dos tendencias opuestas y rivales, una competición para ver cuál de ellas alcanzará su meta en primer lugar: la transformación o la muerte. Esto significa un esfuerzo incesante, una constante concentración para hacer descender la fuerza regeneradora y aumentar la receptividad de las células a esta fuerza, para combatir paso a paso, de punto a punto, contra la acción devastadora de las fuerzas de destrucción y degradación, para arrancar de su influencia todo lo que sea capaz de responder al impulso ascendente, para iluminar, purificar y estabilizar.

Es una lucha obstinada y oscura, la mayor parte de las veces sin aparentes resultados o señales externas de las victorias parciales ganadas y de las que nunca se puede tener certeza, porque el trabajo que se ha hecho parece siempre que necesita ser rehecho; cada paso hacia adelante es pagado con mucha frecuencia, con un retroceso en otra parte, y lo que se ha realizado un día, puede ser segura y duradera sólo cuando es absoluta. Y todo esto lleva tiempo, mucho tiempo, y los años pasan inexorables, creciendo el poder de las fuerzas adversas.

Durante todo este tiempo, la consciencia permanece como un centinela en la trinchera; hay que conservarla, conservarla a toda costa, sin un sobresalto de temor, sin bajar la guardia, manteniendo una inquebrantable fe en la misión a realizar y en la ayuda de lo alto que te inspira y te sostiene. Porque la victoria será para el más paciente.

Existe todavía otro medio de vencer el miedo a la muerte, pero está al alcance de tan pocos, que no se menciona aquí más que como materia de información. Se trata de entrar en el dominio de la muerte de forma deliberada y consciente, mientras uno está todavía en vida, y después retornar de esta región y volver a entrar en el cuerpo físico y reasumir el curso de la existencia material con pleno conocimiento. Pero para esto es preciso ser un iniciado.

Fuente:  http://hermandadblanca.org/

sábado, 23 de noviembre de 2013

EL TIEMPO






Autor: Paulo Coelho
Traducido por Montserrat Mira




Mantengo una frecuente correspondencia electrónica con Stephan Rechtschaffen, médico fundador del Omega Institute en Nueva York. Me invitaron allí a dar una charla, pero tuve que cancelarla en el último momento. Poco después, nos pidieron a los dos que fuéramos juntos a Viena, Austria, y esta vez decidí cancelar la cita porque el precio que cobraban me parecía carísimo. El hecho es que tales contratiempos, en lugar de separarnos, terminaron acercándonos.

En uno de sus mensajes electrónicos, Stephan me avisa que me va a enviar su libro. Para mi sorpresa, recibo un ejemplar de Timeshifting (El giro en el tiempo). Lo leo en una tarde, lo vuelvo a leer varias veces, ya que todos nosotros tenemos un problema relacionado con este asunto. En el texto, Stephan hace algunas observaciones detalladas a continuación: 

El tiempo no es una medida sino una cualidad: Cuando miramos al pasado, no estamos rebobinando una cinta, sino recordando un destello de nuestro paso por la tierra. No se mide el tiempo como se mide una carretera, ya que damos saltos enormes hacia atrás (recuerdos) y hacia adelante (proyectos). 


Gestionar no es vivir: La frase "el tiempo es oro" es una tontería. Tenemos que ser conscientes de cada minuto, saber aprovecharlo en aquello que estamos haciendo (con amor) o simplemente en la contemplación de la vida. El día comprende 24 horas y una infinidad de momentos. Si levantamos el pie del acelerador, todo dura mucho más. Claro, puede parecernos largo lavar los platos, pero ¿por qué no utilizar ese tiempo para pensar en cosas agradables, relajarnos, alegrarnos del hecho de estar vivos? 

Sintonía con la vida: Arthur Rubinstein (uno de los mayores pianistas del siglo XX) fue abordado en cierta ocasión por una fervorosa admiradora, que le preguntó: "¿cómo puede tocar las notas con tanta maestría?" El pianista respondió: "toco las notas igual que los otros, pero las pausas... ¡ah! Allí es donde está el arte". El proceso de mi divorcio fue extremadamente doloroso, y pensé que, ocupando mi tiempo al máximo, conseguiría superar los momentos difíciles; pero no ocurrió como lo había previsto, ya que no me atrevía a mirar el dolor, que había en mi alma. En un momento dado, "empecé a utilizar las pausas": me sentaba, dejaba que viniese el dolor, que me alcanzase y me pasase. Poco a poco, fui reestructurando mi vida, entendiendo mejor las razones de la separación, y hoy mi ex-mujer trabaja conmigo en el Omega Institute, pues fui capaz de hacer frente al dolor y no limitarme a ocultarlo por detrás de numerosos trabajos.

Hacer frente a las experiencias utilizando más profundidad: Un estudio realizado sobre los visitantes del Zoológico Nacional de Washington reveló que el tiempo medio que pasan las personas mirando cualquier animal exhibido no pasa de 10 segundos. Entonces, ¿para qué ir al zoológico? ¿No sería mejor hojear un libro con ilustraciones? Un guía me explicó que la gente se queja de que los hipopótamos siempre están sumergidos; de hecho, pasan bajo el agua períodos que van de 90 segundos a un máximo de cinco minutos. Sin embargo, la prisa por seguir adelante no deja al visitante aprovechar el motivo de su visita.

Actuar frente a las emociones negativas: Cuando nos sentamos en un sofá, encendemos la televisión (lo cual, en realidad, es una forma de desconectarse del mundo). Entonces puede suceder que sintamos una gran ansiedad, que pensemos que estamos perdiendo el tiempo, que tenemos que llamar a alguien, hacer gimnasia, arreglar la casa. ¿Por qué? Porque si nos quedamos quietos, se nos vendrá encima toda la ola de emociones reprimidas, nos dejará tristes o con un sentimiento de culpa. Pero cuando más nos "ocupamos" en algo, más se acumulan estas emociones, hasta que un día corremos el riesgo de verlas estallar. 

Sí, todos tenemos nuestros problemas, a los que debemos hacer frente. ¿Por qué no hacerlo hoy? Parar. Pensar. De manera eventual, sufrir un poco. Pero al final, entender quiénes somos, qué sentimos, qué estamos haciendo aquí, en este momento, en lugar de intentar determinar la agenda de la vida.





martes, 19 de noviembre de 2013

LA COMEDIA DE LA VIDA


El primer infierno que el hombre atraviesa cuando abandona este mundo, consiste en que deja todas sus posesiones. Por lo tanto, se va pobre de este mundo.

El segundo infierno que el hombre atraviesa, consiste en que se ve obligado a considerar las buenas obras que pudo haber hecho y no hizo. Por lo tanto, se va lleno de deudas.

El tercer infierno que el hombre atraviesa, consiste en que toma conciencia del amor que no brindó, principalmente a sus seres queridos. Por lo tanto, se va lleno de remordimientos y deudas morales que intentará reparar lo más pronto posible.

Esto último será lo que más pronto lo haga volver, y buscará y clamará por estar cerca de ellos nuevamente. Y si el destino por alguna razón no lo llegara a autorizar, buscará seres que se los recuerden y los amará hasta lo indecible, hasta que el amor de hoy alcance a los que ayer no pudo amar.

De este modo e indirectamente habrá curado las heridas del pasado.

Recién entonces se sentirá perdonado.

En la cuarta región se hace presente el sentimiento. Primero como reflexión hacia todo lo vivido y luego como el reconocimiento de no haber podido ser feliz. Recién allí se comprenden las ocultas y esquivas razones que tiene la felicidad. Este plano tiene la crudeza de las reflexiones pero al mismo tiempo la esperanza y el anhelo de ser feliz. Este anhelo es el secreto impulso que posee la naturaleza humana, y la felicidad es la primera respuesta a esa consecuencia llamada fidelidad a nuestra más íntima naturaleza.

En la quinta región o Región de la Felicidad, se aprende a reconocer las circunstancias que pudieron habernos hecho felices y a presentir las causas por las cuales no lo fuimos. En esta región se crea la aptitud hacia la felicidad y la capacidad de convertir hechos inciertos en acontecimientos felices.La felicidad es el primer encuentro con nuestra real naturaleza. En esta región se forja la ilimitada noción de la felicidad, basada en el simple hecho de ser todo aquello que realmente somos.

En la sexta región reina la transparencia que nos permite ver y comprender más allá de las apariencias. En esta región se trascienden los condicionamientos y lo impersonal florece con entera naturalidad. Es la región donde se expresan las causas ocultas de la felicidad, que tanto están presentes en la vida humana como en la realidad de saber que existimos. La felicidad es el estado natural del ser y en su ausencia acontece la creencia de que tan sólo vivimos y morimos. Así como el océano no puede verse contenido en ningún recipiente, del mismo modo la Eterna Felicidad no puede limitarse al pequeño criterio de que la vida culmina en la muerte.

En la séptima región encontramos el Poder que nos concede la felicidad. Poder no solamente para permanecer en ella sino para obrar en el mundo, para conceder esperanzas y ser el refugio de los que sufren. Sólo los seres felices pueden consolar. Sólo los seres felices pueden inmolarse y renacer de sus propias cenizas. Sólo los seres felices pueden dar testimonio de haber hallado el camino. Mas la felicidad no debe ser buscada, ella vendrá a nosotros y será ésta la manera de decirle al mundo que hemos retornado al lugar de donde partimos alguna vez. La felicidad posee este secreto que en sí es la llave del Paraíso Olvidado y en ello consiste el elevado destino de la raza humana.


El Maestro Yaco Albala



martes, 24 de septiembre de 2013

MEDITACIÓN



Sumergios dentro de vosotros mismos, posaos sobre vuestro corazón en medio de un espacio solar: Sentid el latido del corazón… Somos el corazón de la Tierra… Se nos invita a dejar expandir nuestra conciencia hasta unirnos con la de la tierra… “Nosotros somos la Tierra y sentimos sus montañas, colinas y valles. Toda la vida circula a través de ella. Somos la tierra misma. Nos avezamos a sentirnos también el centro de este universo y vemos girar a sus planetas. Nosotros somos el Sol y Su Espíritu y Su Cristo. Después todo se dilata hasta convertirnos en la galaxia entera. Somos esa galaxia con sus diversos sistemas solares que palpitan en nosotros. Somos todos los sistemas solares de esa galaxia, nuestra conciencia no tiene límite. Tomamos noción de esa inmensidad en nuestro propio interior. Estamos fundidos con todo lo que es hasta alcanzar la plena unión… La paz total se encuentra más allá de todos los conflictos imaginables. Somos uno en el corazón de Dios. Somos la entera galaxia… ¡Que el Amor circule alrededor de nosotros y en nosotros!. Seguimos esa corriente de Amor que nos lleva de retorno al propio corazón del sistema solar y a unirnos absolutamente con el Sol. Los planetas son nuestros propios órganos. Descendemos hasta volver a tomar plena conciencia de nuestro planeta Tierra, sus flores, sus montañas, sus ríos, playas, mares… Descendemos y encontramos el Sol Central de nuestro planeta tierra. Palpita en nosotros como nosotros de nuevo palpitamos con él…”
                                                      Daniel Meurois-Givaudan

domingo, 22 de septiembre de 2013

WU WEI EL ARTE DE NO-ACTUAR. LA INACCIÓN.


















El  concepto oriental de Wu-Wei, no-acción, inacción que en occidente es tan a menudo mal interpretado es crucial para aquellos que están en el camino. Acerquémonos a su comprensión usando el lenguaje mejor adaptado a los trabajos espirituales : El Sánscrito.


En Sánscrito tenemos las dos palabras :

akarma = inacción
akarmakR^it.h = sin hacer nada

En la inacción no hay esfuerzo, es natural. Al contrario, si pretendemos estar sin hacer nada, hay esfuerzo. Cuando la gente se sienta a meditar están  en muchas ocasiones, tratando de no hacer nada. Y, les resulta muy difícil  lo ven como algo inalcanzable. Y, abandonan su practica. Cuando estamos inactivos, por el contrario, no hay esfuerzo ninguno. La inactividad viene tras un proceso de relajación y abandono, no tras un proceso en el que intentamos imponernos a nosotros mismos a algo, como la inmovilidad. La inmovilidad perfecta solo puede coexistir con una perfecta relajación, con un perfecto abandono en el tao, en la providencia, en el fluir de las corrientes cósmicas.  Se llega pues al Wu Wei, a la inacción  a través del camino de la relajación y el abandono de si mismo. No se llega a través del camino de la ciencia, la moral o la religión o esforzándonos en algo. Simplemente relajación y abandono en el tao.

Esto no significa inactividad. Si el tao requiere de nosotros una actividad cualquiera, por supuesto la realizamos. Y en acción  respetamos la no-acción.

La flor, durante la floración esta en Wu Wei, no hace nada, simplemente es una flor, y florece. 


Si la flor tuviera una mente similar a la humana comenzaría a preocuparse.y preguntarse: ¿De que color serán mis nuevas hojas? ¿Podría acelerar mi proceso con un poco de fertilizante? ¿Dónde venden el fertilizante? ¿Cuánto cuesta? ¿Qué dosis debería emplear? ¿Seré mayor que la flor de al lado? Este árbol de ahí no me gusta, ¿como podría hacerlo desaparecer?. Etc, etc, etc. Y empezaría a intentar estirarse para engrandecer sus pétalos y quizás aprendería tai chi para favorecer su proceso de crecimiento.

El humano crea muchas más entidades mentales que una flor. Y, dirige su actuación deacuerdo con estas entidades mentales, en muchas ocasiones en una dirección diferente a la del fluir del tao en ese momento. Esto genera karma. Es el "pecado" en nuestra tradición judeo-cristiana. Si uno no actúa de acuerdo con el fluir del tao, está pecando. Y si uno trata de permanecer inmóvil durante 40 minutos y el tao le requiere para danzar de alegría, esta pecando.

Por el contrario, cada vez que actuamos según el fluir del tao, eliminamos karma. Lo borramos. Hay que dejarse poseer por el tao y actuar según sus requerimientos. Hemos de ser como la flauta que ofrece su forma al viento para crear la melodía de la existencia.

Hemos entendido la inacción e incluso comenzado a practicarla, pero, ¿qué podemos hacer desde un punto de vista colectivo?

Es Urgente No hacer Nada.

El actual nivel de crecimiento de desarrollo material no es sostenible. Yin yang y el Tai Chi Chuan proponen como solución la adopción a nivel mundial de tres días de inactividad a la semana, no queremos decir con esto que los negocios deberían cerrar tres días a la semana, sino que todas las personas deberían disfrutar de tres días de inactividad por semana laboral.

Este escenario reduciría nuestra efectividad de destrucción del medio, crearía empleos etc, pero su mayor beneficio seria el rebajar el nivel de estrés colectivo. Las personas dispondrían de tiempo libre para dedicar a su desarrollo personal y para la práctica del juego, tan necesario para la salud mental. Uno de los tres días libres debería dedicarse al servicio de la comunidad (repoblación forestal; Hoteles Públicos Gratuitos; Organización de Fiestas; Cuidado de Enfermos; Juegos con los Niños y Ayuda Personal a los Necesitados son actividades que no polucionan demasiado y que deberían ser practicadas por todos los humanos al menos una vez a la semana).

Utópico?: No. Muchas comunidades en países desarrollados están ya organizadas así. Es, no solo posible sino que imprescindible.

Tenemos que reducir nuestro nivel de crecimiento actual. Y ésta es una de las más sencillas formas de conseguirlo. Naturalmente acompañándolo de medidas como la libertad de jubilación la apertura y gratuidad de las universidades y hospitales y la creación de un senado mundial, retiro para políticos honestos.

Es urgente que reduzcamos nuestro nivel de actividad. Personalmente puedes comenzar contigo mism@. Colectivamente puedes apoyar a los grupos que veas inclinados en este sentido.
Y, comienza a practicar meditación cada día.




sábado, 21 de septiembre de 2013

AUM



Nuestro corazón es un órgano incansable: no para de latir, 24 horas al día, dirigiendo la circulación de la sangre por todo nuestro cuerpo, y sosteniendo la vida de nuestro organismo. De forma similar, los Siddhas de la India, los que desarrollaron el arte científico del Yoga, hablan de una vibración constante que sostiene todo el universo. Esta afirmación hubiera sonado extraña a la ciencia occidental del siglo XIX, pero cuando Einstein demostró que la “materia” es también una forma de energía, entonces se hizo posible otra comprensión de la realidad, más cercana a la de los Siddhas de antaño. Toda energía vibra, tiene un patrón de vibración. El patrón que subyace a toda la energía que compone el universo, según los Siddhas, es el sonido Aum. Un sonido sólo perceptible con el instrumento de nuestra propia consciencia.

Es popular la imagen del Yoga como de alguien sentado en postura del loto mientras repite OM, OM, con los ojos cerrados. Lo que no es tan conocido es  que la vibración de Aum (también se usa Om) se puede oír. Esto se hace en una práctica avanzada de Yoga, que expande la consciencia del yogui, al conectarlo con la Fuente de la creación. Una maravillosa ayuda para los “buscadores de la Verdad”, aquellos que indagan sobre la naturaleza última de la realidad.

Para los que están familiarizados con este sonido, es relativamente fácil encontrar réplicas de esta vibración primordial en diferentes culturas. El tañido de las campanas de nuestras iglesias tiene esa poderosa y evocadora resonancia; en otras sociedades se ha usado el ritmo del tambor para evocar un trance que suponga ir más allá del estado habitual de consciencia. El ritmo, la melodía, ciertamente encantan y embelesan a la mente… ¿hay alguien a quien no le guste la música? Ciertamente no.

El Yoga nos habla de siete chakras, siete centros psico-energéticos sutiles alineados a lo largo de nuestra columna. El centro del corazón se llama “Anahata”, que en sánscrito significa “no golpeado” o “indestructible”. Es en este chakra donde se oye principalmente el sonido Aum, un sonido indestructible e invencible que sostiene incesantemente todas las cosas, igual que el latido del corazón sostiene el funcionamiento del cuerpo. El chakra Anahata se localiza en la columna vertebral, a la altura del corazón.


El sonido surge normalmente cuando se golpean dos objetos. Pero el omnipresente sonido de Aum no necesita que eso suceda para surgir en la consciencia del practicante de Yoga. De ahí el nombre de “no golpeado”. El sonido divino de Aum se conoce como “Nada”. A través de él el yogui puede expandir su consciencia limitada, saliendo de la cárcel de su propio ego y de su mente inconstante, acercándose a la Consciencia omnipresente que sostiene al universo.

Los diferentes tipos de sonidos proceden del corazón (Anahata sonidos). “Nada”  se escucha a través de los oídos y es de diez clases. El primero es el sonido "Chini" (como la pronunciación de la palabra), el segundo es "Chini Chini-', y el tercero es el sonido de una campana, y la cuarta es la de un caracol, la quinta es la de un laúd , el sexto es el sonido de los címbalos, el séptimo es la melodía de una flauta, la octava es la voz de un tambor (Bheri), el noveno es el sonido de un doble tambor (Mridanga), y el décimo es el sonido de los truenos.

 Dice el Siddha Gorakantah en su obra Hatha Yoga Pradipika:

Así como una abeja, mientras bebe el jugo dulce, no quiere el olor de la flor, así la mente, absorta en el Nada, no desea los objetos de goce.


La mente, cautivada en la trampa del Nada, deja todas sus actividades y, como un pájaro con las alas sujetas, se vuelve tranquila enseguida. 

Cuando escucha el sonido de Anahata, la mente interpenetra lo cognoscible. La mente se absorbe ahí, que es el asiento del Señor todopoderoso y omnipresente.”


Una práctica avanzada

En tiempos pasados hubo una polémica entre los Siddhas, entre los partidarios de difundir públicamente las técnicas yóguicas y los partidarios de entregarlas en privado sólo a aquellos discípulos convenientemente preparados y merecedores de este conocimiento. El Siddha Goraknath, famoso en toda India y Nepal, era más abierto a la difusión del conocimiento yóguico. Los versos de su obra “Hatha Yoga Pradipika” nos ofrecen diversas técnicas yóguicas muy valiosas y consejos para su uso. Aunque siempre acaba siendo imprescindible la figura de un maestro realizado, la práctica de estas técnicas va preparando al yogui, acelerando su evolución.

En esta obra encontramos algunos versos que explican la técnica de oír el sonido Aum:

“El sonido que un muni (sabio silencioso) oye cerrando sus orejas con los dedos, debe ser oído atentamente, hasta que la mente se vuelva estable en él.

Al principio los sonidos que se oyen son de gran variedad y muy ruidosos, pero incrementando la práctica se vuelven más sutiles.

Los deseosos del reino del Yoga deben ocuparse en la práctica de escuchar al Nada de Anahata, con la mente calmada en sí misma y libre de todas las distracciones.”

El gran yogui Sivananda describe esta práctica en su obra “Kundalini Yoga”:

“Los sonidos Anahata son los sonidos místicos que el Yogin oye durante su meditación. Algunos estudiantes pueden oír eso claramente con cualquiera de sus oídos y algunos con ambos. Hay sonidos fuertes, y también sonidos sutiles. A partir de los fuertes, uno tendrá que captar los sutiles, y a partir de los sutiles uno tendrá que captar los más sutiles. Los principiantes sólo podrán oír el sonido cuando tenga tapados los oídos. Los estudiantes avanzados podrán concentrarse en el sonido Anahata hasta sin taparse los oídos.

Siéntese en su asana habitual. Tape sus oídos con los pulgares. Oiga y observe minuciosamente el sonido interno a través de los oídos. El sonido que oiga desde dentro le hará sordo respecto a todos los sonidos exteriores. Cierre también los ojos. Al iniciar su práctica oirá muchos sonidos fuertes. Más tarde los oirá de manera intermedia. Al principio, al concentrarse la mente en cualquier sonido, se fija firmemente en él y se enfrasca en él.

No puede esperar oír el sonido inmediatamente después de cerrar los oídos. Ha de concentrarse y mantener unidireccional a su mente.”



En la práctica de la meditación en Aum uno puede experimentar cómo la mente se calma, se vuelve tranquila “como un pájaro con las alas sujetas”. Y tras ello pueden surgir burbujas de gozo, el gozo del Ser, abriéndose paso a través de la mente, como los rayos del sol a través de las nubes, iluminando la consciencia expandida.

Existe un momento excelente para esta práctica: horas antes del amanecer, cuando existe un silencio general y todas las formas mentales que nos ocupan durante el día parece que están desconectadas, ya que la mayoría de las personas duermen todavía. Un momento ideal para esta práctica avanzada...

Fuente: 
http://elrincondelsadhu.blogspot.mx/2012/02/sonidos-anahata-swami-sivananda.html
http://www.kriyayogadebabaji.net



lunes, 12 de agosto de 2013

EL HOMBRE DEL TIEMPO

"El hombre del tiempo que llevamos dentro no conoce este ahora. Siempre está preparando algo en el futuro, o bien ocupado con lo que sucedió en el pasado. Siempre está cavilando sobre lo que tiene que hacer, lo que tiene que decir, lo que tiene que vestir, lo que tiene que comer, etc.

Lo anticipa todo; y no otros, en pos de él, llegamos al tan esperado momento sólo para darnos cuenta de que él ya se encuentra en otra parte, haciendo nuevos planes para el futuro. Esto es devenir, aquello donde nada es. Para sentir el ahora es menester recobrar la conciencia.

Únicamente podremos sentir el ahora conteniendo a este hombre del tiempo que gusta pensar acerca de la existencia de una manera propia. El ahora penetra en nosotros con un sentido de algo superior al tiempo que pasa. El ahora contiene todo el tiempo, toda la vida, y el eón de la vida. El ahora es el sentido del espacio superior. Y aquí las decisiones del hombre del tiempo no tienen ningún valor, pues ninguna de ellas surge del ahora. Todas las decisiones que pertenecen a la vida en el tiempo, al éxito, a los negocios, a la comodidad, son decisiones acerca del 'mañana'. Todas las decisiones acerca de lo que debemos, hacer, acerca de cómo hemos de obrar, son decisiones del mañana. Lo único que vale es lo que se hace en el ahora.

Y esta es siempre una decisión acerca de uno mismo y con uno mismo, aun cuando sus efectos pueden tocar a otras gentes 'mañana'. El ahora es espiritual. Es una condición del espíritu cuando se encuentra por encima de la corriente, de las asociaciones del tiempo. Los valores espirituales nada tienen que ver con el tiempo. No están en el tiempo, y no son asunto del tiempo. A fin de poder retener el impacto o la impresión de su verdad, hemos de luchar con el tiempo, con toda noción de que es algo que pertenece al tiempo, y que el paso de los días lo aumentará. Pues de lo contrario nos será muy fácil pensar que es demasiado tarde; nos será muy fácil disponer de esta excusa favorita del tiempo que pasa.

El sentimiento del ahora es el sentimiento de certeza. En el ahora se detiene el tiempo que pasa. Y es en esta detención del tiempo cuando la propia comprensión tiene poder sobre uno. Uno sabe, ve y siente en si mismo, aparte de las cosas externas; y, sobre todo, uno es. "

"El tiempo vivo y la integración de la vida" Maurice Nicoll