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miércoles, 28 de diciembre de 2016

CURAR CON EL SONIDO






Por Anne Givaudan

Es una certeza que vive en los corazones de las personas desde los albores de los tiempos. El sonido no es sólo una parte de nuestra vida, sino que la acompaña a cada momento. Que sea producido por la voz o por medio de un instrumento, es un portador de emociones que, muy a menudo, nos dirigen.

El bebé mecido por el canto de la madre se calma; así como los militares, al ritmo de una música de dos tiempos, avanzan con ritmicos pasos, listos para luchar. Actuando en nuestro comportamiento, el sonido calma, da energía o destruye.

Hace algunos años, un estudio afirmaba que se habían producido una serie de suicidios al escuchar un cierto tipo de música. En estos tiempos, muchos publicistas están estudiando el impacto de la música difundida en los grandes centros comerciales para que los consumidores adquieran muchos productos en el menor tiempo posible.

Mucho más que vibraciones 

El Verbo es, por lo tanto, creador y no se trata ni de una imagen ni de una parábola, sino de una realidad muy concreta.¿No han oído hablar alguna vez de los sonidos agudos que pueden romper el cristal? Esta es la prueba de que los sonidos emitidos por la voz tienen una potencia que alcanza la materia densa. Por tanto, es evidente que los sonidos no sólo afectan a nuestras almas, sino a todo nuestro cuerpo.

Desde las primeras semanas, a través de los huesos del cráneo y de la pelvis de la madre, el feto está en relación con el mundo exterior, especialmente con los "ruidos" y las "voces". En los meses siguientes, percibirá las bajas frecuencias que lo harán vibrar. Su sensibilidad al sonido lo hará moverse de forma armoniosa y, en esos momentos privilegiados, también nosotros podremos sentir estiramientos o gestos de la mano que expresan su satisfacción.

Si durante el embarazo escucha una o más música, el bebé la reconocerá y se calmará cuando la oiga de nuevo. Del mismo modo, también se interesará o se asustará de las voces amistosas o no amistosas escuchadas durante los primeros nueve meses.

Un poder penetrante de las mil virtudes

El sonido penetra en todas partes, se insinúa en la célula más pequeña, ya se trate de células humanas, células vegetales o animales. Las plantas y los animales, que captan frecuencias más elevadas que las nuestras, también están influenciados por la música.

Haciendo "escuchar" la música clásica a las plantas se ha podido observar un mejor crecimiento. Por el contrario, la música desestructurada retardaba considerablemente el crecimiento de éstas. El profesor Masaru Emoto hizo increíbles experiencias acerca de la sensibilidad de las moléculas de agua a la música. Gracias a la música elegida con cuidado, logró reconstruir muchas aguas contaminadas, especialmente el agua de la central de Fukushima en Japón, ofreciendo meditaciones para que juntos pudiéramos ayudar a que estas aguas recuperaran su propia vitalidad.

Los animales no están excluidos de las influencias sonoras, por ejemplo una vaca lechera produce leche de mejor calidad escuchando a Bach o a Mozart. ¿Y qué ocurre con los sonidos específicos para ayudar a la curación?

Del sonido a la curación

Conscientes de la influencia de los diferentes sonidos en los organismos vivos, se comprende fácilmente que el sonido es también un sanador fabuloso. En la práctica de los sonidos esenios, el sonido es considerado como uno de los elementos esenciales para el reequilibrio de la energía. ¿Qué es la potencia del sonido? ¿Cómo  puede reaccionar en nuestro cuerpo físico?

Muchas medicinas tradicionales conocen y usan el sonido para fines terapéuticos, sea que el sonido se emita o no. La medicina china atribuye una nota a cada órgano. En la medicina ayurvédica, se recitan mantras durante la preparación de pociones con el fin de darles la máxima eficacia. Se utilizan todo tipo de mantras de curación en todos los tipos de yoga. La medicina chamánica de los indios de América utilizan cantos indicados para restaurar la salud. El Dalai Lama grabó un CD con mantras de curación... En Baloutchistan, los sanadores chamanes tocan música con el fin de exorcizar a sus pacientes...

El canto como bálsamo 

La medicina esenia, así como la medicina china o ayurvédica, era una medicina tradicional reconocida por todos. 'La voz de leche' –es decir el arte de la palabra suave y fluida– y 'el sonido que cura' eran una parte integral del aprendizaje del terapeuta. "El canto que se expande desde la garganta como la leche o una bebida con miel es como una venda sobre una herida, un bálsamo que alivia el, a menudo, cegador dolor", dijeron los grandes terapeutas de la época.

En las profundidades del monasterio del Monte Krmel, en Israel, se daban enseñanzas secretas sobre la curación. Los estudiantes –esenios,  nazarenos o egipcios–  eran muchachos jóvenes escogidos por sus capacidades. Entraban al monasterio a la edad de siete años y se quedaban allí por seis años. Durante este tiempo, las niñas recibían las mismas enseñanzas, impartidas por los sabios, en lugares privados.

“Pon atención en cómo piensas y en cómo hablas, porque se puede transformar en la profecía de tu vida” 
San Francisco De Asís

Generar bellas palabras 

Me gustaría presentar a vuestra consideración algunas palabras de los maestros del Krmel, especializados en el arte de 'la voz de leche': "Una frase articulada es un universo, una palabra hablada es un mundo con su Sol, un sonido emitido es un planeta. Sabed que en realidad vosotros sois un Dios por las palabras que hacéis nacer de vuestra boca. Esas crean y apoyan los mundos que no conocéis [...] la vibración es la vida más original que jamás se pueda concebir. Por lo tanto, es importante que las palabras no caigan de vuestros labios, sino que se deslizen suavemente como una leche de vida ".(Extraído de Memorias de un Esenio de Daniel Meurois e Anne Givaudan) 

De esta manera, una frase o sólo una palabra puede ser vitalizante o devastadora de acuerdo a la energía que emita, de acuerdo a la intención de quien pronuncia las palabras y al modo en que salen de su boca. La voz lleva en sí todas nuestras emociones, todas nuestras contradicciones, nuestro amor y nuestro odio. Es, por tanto, esencial que ésta se convierta en un vector de paz y amor, si queremos que algo cambie en esta Tierra. 

¿Quién, a merced de una emoción, no ha tenido la voz temblorosa o llena de dureza en el caso de estar furioso? Cada uno de nosotros ha tenido la experiencia. El poder de los sonidos, incluso más que el de las palabras, es el portador de la destrucción o del amor.

Escuchar dentro de nosotros mismos

Se necesita tiempo y perseverancia para aprender los sonidos de la curación, al menos en la práctica esenia, no porque sean difíciles de emitir, sino porque requieren ser oídos dentro de uno mismo. Debemos, por lo tanto, silenciar nuestra mente, la tarea más difícil de nuestra época.

Los esenios sabían que el cuerpo emite una música compuesta por notas emitidas por cada órgano que lo compone. Cuando un órgano está enfermo, como una nota desafinada, pone en desacuerdo a la totalidad del instrumento. Para acceder a la sanación, es necesario ser capaz de escuchar la o las notas desafinadas cerrando nuestros sentidos externos para abrir la puerta a nuestros sentidos internos. Entonces, y sólo entonces, el que escucha el sonido fuera de tono será capaz de devolverle su nota inicial y de afinar el instrumento que es el cuerpo del paciente.

Participar en la sinfonía de la Vida 

El sonido y el amor son los factores esenciales para la curación. En primer lugar en un plano energético y, por resonancia, en el cuerpo físico.

Por lo tanto, ¿hay algo mejor que convertirse en instrumentos emisores de música armoniosa en la superficie de la Tierra? De esta manera, todos unidos, como órganos que constituyen un inmenso cuerpo, compondremos la más maravillosa de las sinfonías, la de la Vida.



viernes, 2 de diciembre de 2016

Dime, ¿quién es tu enemigo?



Una de las primeras preguntas que los sacerdotes del Egipto de Akhenatón hacían a sus enfermos era esta pregunta: "¿Contra quién o contra qué estás en guerra?" Del mismo modo, el Cristo preguntaba frecuentemente a los que buscaban la curación a su lado "Dime, ¿quién es tu enemigo".

Estas preguntas, que pueden sorprendernos hoy día nos dan sin embargo una idea de la mirada que se posaba en aquellos tiempos sobre la noción de enfermedad. Es evidente que cuando un ser enfermo es recibido de ese modo, se ve en seguida llevado a la raíz de sí mismo y a hablar de las "verdaderas cosas" de su vida. No es su cuerpo lo que consulta en primer lugar, sino su alma, y eso cambia todo.

Así, en el seno de las Fraternidades egipcia y esenia, lo habitual no era analizar inmediatamente "con lupa" un síntoma. Se buscaba en primer lugar centrarse en el mundo, frecuentemente mudo, de las Causas. Es fácil comprender que la desarmonía que se adueña de un cuerpo es la resultante de la guerra interior que un ser lleva, a menudo a sus espaldas, contra una circunstancia, contra una persona y, sobre todo, contra sí mismo. ¿Por qué sobre todo? En mi opinión, fue el Maestro Jesús en persona quien expresó mejor la razón, durante una conversación privada con algunos de sus discípulos...

"Con frecuencia os escucho acusar al otro, o a las circunstancias de vuestra vida, cuando la enfermedad toma posesión de vosotros. Clamáis contra la incomprensión, contra la injusticia, e incluso a veces la tomáis con vuestro Padre Celeste... ¡Que ceguera, amigos míos! ¡Y qué falta de escucha a todo con lo que os cruzáis en vuestro camino! ¿No sois vosotros quienes habéis generado, una tras otra, cada una de las circunstancias y de los encuentros de vuestra vida? ¿No es exacto que os encontráis ahora frente a mí, es porque habéis hecho elecciones y dirigido vuestros pasos en una dirección y no en otra? Yo soy vuestra circunstancia... para cierta forma de salud. 
Escuchadme y creedme... Somos siempre circunstancias unos para otros. Las piezas de un gigantesco juego que atraemos hacia nosotros o que repelemos. Quiero decir que todos somos, unos respecto a otros, oportunidad para crecer o para estancarse. Somos los acontecimientos por los que nos moldeamos y nos remodelamos mutuamente. 
De este modo nos fabricamos nuestros equilibrios y nuestros desequelibrios. Nuestras ocasiones de salud así como las de nuestras enfermedades son los justos frutos de las elecciones que hacemos. El otro, aquel al que acusamos, no es más que el pretexto tras el cual se esconde nuestra ceguera y nuestra inconsciencia. El enemigo es siempre algo que criamos y al que nutrimos constantemente en nosotros mismos... Y lo inventamos en su totalidad ya que, en realidad, no existe. 
Miradme y comprendedme... Me sé adversario, pero no tengo enemigos. Nada en mí, puede estar en guerra, porque no considero que haya nada que forzar ni que abatir. Mi salud habla de mi paz... Tejo mi paz y me invento y me reinvento, eterno e inatacable bajo el sol".

Tal discurso, si lo llevamos a su más simple expresión, solo nos habla de una cosa: el sentimiento de unidad que debe presidir el equilibrio fisico y psicológico de todo hombre y toda mujer. La percepción de una Unidad que había que realizar con uno mismo y con el mundo estaba verdaderamente en la base de la salud tal como la concebían las Tradiciones a las que nos referimos.

Partiendo de esta visión, el enfermo era alguien que se hacía atrapar en una trampa. La de la dualidad y la separación.

Por tanto, el estado de ruptura y de desarmonía que resultaba era visto como el creador de cierto número de cortes en la conciencia, que se prolongaban de forma totalmente natural hasta los cuerpos más densos. En otros términos, se concebía que el arraigo de un estado de conflicto en el ser se convertía casi necesariamente en el germen de un futuro trastorno de salud. A ese nivel, esto coincide de forma evidente con la noción moderna de "enfermedad psicosomática". Sin embargo, la comprensión tradicional de la enfermedad no se detenía ahí. Admitía y exploraba una dimensión del pensamiento humano y de la reserva de energía que este constituye.

Nuestro mundo moderno revindica el descubrimiento de las ondas cerebrales porque ha empezado a medirlas. Sin embargo, no ha hecho sino dar un nombre diferente y algunas citas sobre una realidad ya conocida por los antiguos egipcios. Ellos y sus herederos sabían bien que el simple hecho de pensar pone en movimiento fuerzas que, por impalpables que sean, no están desprovistas de influencia ni de un poder real sobre nuestra vida. De este modo, estimaban que cada individuo se rodeaba de una corriente de vida psíquica que le seguía a todas partes, que evidentemente proyectaba entorno a sí pero en la que, ante todo, él mismo se bañaba y de la que dependía la globalidad de su salud.

Este sistema de referencias tenía también en cuenta otra cosa. Los terapeutas partían del principio de que el campo energético del aura humana -ya que es de ella de lo que se trata- actúa constantemente en interación con nuestro universo. De hecho, tenían conciencia de la existencia de una inmensa aura planetaria sobre la que interferia la suma de auras, y por tanto de la actividad psíquica, de cada uno de sus habitantes.

Desde esta perspectiva, para ellos existía, "por encima" de nuestro mundo invisible, un universo, entre otros, comparable a un inmenso granero de pensamientos. Esta reserva colosal estaba compuesta de un gran número de compartimentos. En cada uno de ellos iban a alojarse todas las semillas de la misma variedad.

Por tanto, siguiendo este concepto, existe la masa energética de todos nuestros pensamientos de cólera reunida en un plano vibratorio específico, en otro, la de todos nuestros pensamientos de amor, en otro, la de todos nuestros pensamientos de odio, y así sucesivamente, hasta el agotamiento de la variedad de lo que el ser humano es capaz de emitir, lo bello y lo menos bello.

Cada uno de los compartimentos corresponde a lo que tradicionalmente llamamos un egregor o, de forma más moderna, un campo morfogenénico. Es un receptor y al mismo tiempo un emisor, el emisor con el que el ser humano se pone en resonancia cuando mantiene en sí un determinado estado de pensamiento y de focalización de la conciencia.

En términos más simples, los antiguos nos decían: "Cultiva la cólera y serás colmado de cólera, genera amor y serás nutrido de amor. Así, si alimentas el confllicto, el conflicto se alojará en ti, pero si siembras la dulzura, tu camino terminará por cubrirse de unidad"

"Tenéis todos los medios necesarios para actuar. ¿Cómo? Yendo al encuentro del sufrimiento allí donde se origina y desarrolla. Escuchadme. Quizá conozcáis a alguien a quien consideráis un enemigo o, al menos, una persona con la que vivís cierta tensión, un estado de conflicto, alguien a quien tenéis algo importante que reprochar. Id a su encuentro. Tened la intrepidez de llamar a la puerta de su alma hablándole con el corazón. Exponedle vuestra dificultad sin juzgarlo, sin imponerle lo que consideráis que es vuestro derecho. Sin pasión. Simplemente, para perforar el absceso de lo no dicho. Haciéndolo así, desactivaréis una bomba en vosotros y en la otra persona, aunque el efecto no sea inmediato."
"El que viene"- A. y D. Meurois-Givaudan


Así Curaban Ellos Daniel Meurois-Givaudan

domingo, 2 de agosto de 2015

CÓMO ABSORBER LA ENERGÍA DE LOS ÁRBOLES


Los Maestros taoístas advirtieron que los árboles son plantas sumamente poderosas. No solo absorben dióxido de carbono para transformarlo en oxígeno, sino que también absorben fuerzas negativas y las transforman en energía sana. Los árboles están muy bien arraigados en la tierra y, cuanto más enraizado el árbol, más arriba se extiende. Los árboles permanecen de pie muy quietos y absorben la Energía de la Tierra y la Fuerza Universal de los Cielos.

El árbol, sanador y amigo

Los árboles son las plantas de la Tierra más grandes y evolucionadas en el plano espiritual. Meditan en todo momento y la energía sutil es su lenguaje natural. A medida que su dominio de este lenguaje aumente, podrá comenzar a entablar una relación con ellos. Le ayudaran a abrir los canales de energía y a cultivar la calma, la presencia y la vitalidad. Usted, a su vez, puede ayudarles con sus bloqueos y zonas debilitadas. Es una  relación mutuamente beneficiosa que precisa ser cultivada.

1. Elección de un árbol con el que trabajar

A lo largo de la historia, los seres humanos usaron todas las partes del árbol como remedio para curar. Los mejores árboles para sanar son los grandes, en especial los pinos. Los pinos irradian energía Chi, nutren la sangre, fortalecen los sistemas nerviosos y contribuyen a prolongar la vida. También alimentan el alma y el espíritu. Los pinos son los "Árboles Inmortales". La poesía y la pintura china antiguas están llenas de admiración por los pinos.

 Si bien los pinos son a menudo la mejor elección, se pueden usar muchos otros árboles o plantas. Los más grandes son los que contienen más energía. Entre los más poderosos se encuentran los árboles que crecen junto al agua corriente. Algunos son más cálidos o fríos que otros. Practique distinguir las diversas propiedades de los diferentes árboles.

- Los cipreses y los cedros reducen el calor y nutren la energía Yin.
- Los sauces ayudan a eliminar los vientos malsanos, a liberar la humedad excesiva del cuerpo, a reducir la alta tensión sanguínea y a fortalecer el aparato urinario y la vejiga.
- Los olmos tranquilizan la mente y fortalecen el estomago.
- Los arces persiguen a los vientos malsanos y ayudan a mitigar el dolor.
- Las acacias blancas ayudan a eliminar el calor interno y a equilibrar la temperatura del corazón.
- Las higueras de Bengala limpian el corazón y ayudan a eliminar la humedad del cuerpo.
- Los canelos eliminan el frió del corazón y del abdomen.
- Los abetos ayudan a eliminar cardenales, a reducir la hinchazón y a curar los huesos rotos mas rápido.
- Los espinos ayudan en la digestión, fortalecen los intestinos y reducen la tensión sanguínea.
- Los abedules ayudan a eliminar el calor y la humedad del cuerpo y a desintoxicarlo.
- Los ciruelos nutren el bazo, el estómago, el páncreas y tranquilizan la mente.
- Las higueras eliminan el exceso de calor del cuerpo, aumentan la saliva, nutren el bazo y ayudan a detener la diarrea.
- Los ginkgos ayudan a fortalecer la vejiga y alivian los problemas urinarios de las mujeres.

No es necesario internarse demasiado en el bosque para buscar un árbol apropiado con el que trabajar. Los árboles que están acostumbrados a tener personas alrededor comprenden nuestra energía y en realidad son más accesibles y amigables que los que están lejos en el bosque. Los parques de las ciudades y los patios suburbanos están llenos de árboles poderosos y accesibles, a quienes les encantaría tener relaciones más cercanas con los humanos que dominan su medio.

Existe un determinado limite de tamaño de los árboles más accesibles a los seres humanos. Si el árbol es demasiado pequeño, no tiene la suficiente energía para impresionarle. Si es demasiado grande, el problema es el contrario, es decir que precisara más tiempo para que le interesen los árboles grandes. Como fuente de energía sanadora, lo mejor es elegir un árbol grande y robusto dentro de la escala de tamaños accesibles. Para la interacción con humor, lo conveniente es escoger un árbol entre pequeño y mediano. Si bien no es necesario trepar al árbol para establecer una relación, así se abre de veras un mundo completamente nuevo. Trepe con suavidad y cuidado para no dañarlo.


Establecer comunión con un árbol


Existen determinados métodos para acercarse, interactuar y alejarse de un árbol. Siguiendo unos pasos específicos puede crear un rito de comunión en silencio que tanto usted como el árbol puedan comprender y así aumentar el potencial de la interacción armoniosa. Los pasos provienen de la observación del curso natural de los acontecimientos en la comunión de la energía sutil y valen para la comunión con casi cualquier cosa: árbol, roca, ser humano o animal, si vieras los siguientes pasos corresponden específicamente a los árboles.

En primer lugar, cada árbol, al igual que cada persona, tiene una personalidad, anhelos y vida propia. Los árboles difieren ampliamente en su gusto por el contacto humano. Algunos son muy generosos y quieren dar toda la energía que absorben. Otros son débiles o están enfermos y precisan su energía reparadora. Algunos son simplemente almas amigables que disfrutan de la compañía del hombre. Otros son bastante indiferentes a los hombres. Puede aprender y crecer trabajando con todos ellos. Intente ser abierto y respetuoso en lugar de presionarlos para que sirvan a sus propósitos. De esta manera, los árboles le proporcionaran algo más que otra fuente de energía Chi: amistad, expresión humorística y amor.

Los árboles aculan en una escala temporal más extensa que los seres humanos. Puede contribuir a cerrar esta brecha regresando una y otra vez al mismo árbol para que se establezca una relación. Visítelo en forma periódica para que el árbol lo sepa. Es probable que perciba con toda claridad que el árbol realmente lo extraña cuando desaparece durante un tiempo más prolongado que el habitual.

La comunión espiritual con los árboles, de todas las actividades humanas, es la que mas se asemeja a la unión sexual. Como tal, debería haber un toque de sensualidad y de ternura. No siempre tiene que manejar la situación. Permítase relajarse y fundirse en la comunión. Deje que el árbol lo conduzca hacia las maravillas de su vida interior. Trabajar con árboles de este modo puede ayudar a descargar la frustración sexual. Es probable que descubra que algunas de las practicas presentadas aquí se pueden adaptar fácilmente para usar en el acto sexual.




Sección a) Absorba energía Chi Yin con las palmas para compensar la energía Yang
1. El mejor momento del día para practicar con un árbol es durante la mañana hasta el mediodía.

- Asuma una postura. Póngase de pie o siéntese dos o tres metros delante del árbol.




- Ábrase a un árbol. Relájese y céntrese. Sienta como sus límites se desdibujan. Permítase ser mas perceptivo y de alguna manera vulnerable, preparado para comunicarse con el árbol. Sienta cómo su campo energético se abre como una flor sin emitir ni absorber energía, solo se abre y está disponible.

2. De la bienvenida. Extienda los brazos y exponga la palma de las manos al árbol. Extienda su energía hacia el árbol en actitud amistosa de "ofrenda". Cuando el árbol responda extendiendo su energía hacia usted, acéptela, inspire para llevarla dentro del cuerpo con una actitud de "bienvenida". Use la mente y los ojos de la siguiente manera: Con la parte inferior de los ojos, concéntrese en la punta de la nariz. Con la parte superior de los ojos, mire las palmas y el árbol.

Deje que su intuición lo guíe mientras responde otra vez al árbol con otro gesto de "ofrenda". Realice varios de estos intercambios. Tómese el tiempo y sienta lo que sucede.

Absorba la energía Chi con la palma izquierda, la mente y la parte superior de los ojos.

3. Lectura Paralela. Permanezca centrado en sí mismo, sin aproximarse ni retroceder, y observe la relación sutil que hay entre el árbol y usted. Use la concentración contemplativa para abstraerse en su conexión con el árbol sin intentar de manera activa cambiar o analizar lo que ocurre. No intente profundi­zar ni disminuir la comunión. Controle la propia energía y observe el árbol mientras este controla su energía y lo observa. Esto se conoce como Lectura Paralela. Este estado neutral puede producirse varias veces durante una sesión en niveles de intimidad profundos y no tantos.

4. Atraerse y mantenerse unidos. Deje que el campo energético entre el árbol y usted se intensifique, se espese y contraiga para acercarlos y mantenerlos unidos. Puede que haya movimiento físico o no. La sensación es que los dos se envuelven en un capullo de energía a la vez que exponen sus corazones cada vez más al otro. 

5. Por último, se estrechan en un abrazo Este acercamiento a menudo sucede de manera espontánea a medida que la ofrenda y la bienvenida se intensifican hasta convertirse en circular y compartir o a medida que este circular y compartir se profundizan cada vez mas.

Como con todas las prácticas del Tao Sanador, es necesario que entrene la vista y la mente para mover y guiar la energía Chi. Esto le ayudará también a ejercitarse para reconocer y ser consciente de la calidad de la energía del árbol. Sienta la energía del árbol cuan do entra en el cuerpo. Cuando la envía al árbol, combínela con la Energía del Plano Humano (Partícula Cósmica). Sienta como ha mejorado la energía que regresa a usted desde el árbol: es fresca y sanadora. Observe asimismo como la calidad de la energía cambia después de nueve, 18, 24 y 36 ciclos.

6. Mueva la parte superior de los ojos para guiar la energía Chi lentamente por el interior (lado Yin) del brazo izquierdo para hacerla subir por hombro izquierdo, el lado izquierdo del cuello, la oreja izquierda hasta la coronilla. Desde aquí, haga descender la energía Chi por el lado derecho a la parte posterior de la oreja derecha, el lado derecho del cuello, el hombro derecho, el interior del brazo derecho hasta la palma de la mano derecha. Proyecte la energía Chi hacia afuera, hágala entrar en el tronco del árbol. Absórbala una vez más en un circulo (el Circulo Energético Yin): 36 ciclos para los hombres y 24 ciclos para las mujeres.

7. Extiéndase a un nivel más profundo. Ahora comience a intercambiar energía con el árbol en un nivel más profundo. Compartir con el árbol en un nivel más profundo significa comunicar una parte determinada de su cuerpo con una parte determinada del cuerpo del árbol y respirar la energía de uno a otro. Hacer circular significa ahora guiar la energía por un conducto que pasa por ambos cuerpos y regresa a su punto de partida. Puede guiar la energía Chi como en el punto anterior. Finalmente descubrirá que hay varios esquemas diferentes posibles.

8. Inspirar y retener para no terminar en forma brusca. Inspirar y retener es muy importante pues así evita absorber más energía del árbol de la que puede usar sin llegar al desequilibrio. También evita drenar demasiada energía de un árbol pequeño o débil o dejar demasiada de su energía negativa sin procesar en ese árbol. Además, sella las conexiones que hizo con el árbol para que la energía no se escape al aire una vez que se haya ido. Todo esto contribuye a una meditación estéticamente completa y demuestra respeto por el árbol. Cuando sienta que ya es suficiente y quiera comenzar a regresar al estado de conciencia normal o a un nivel de comunión menos profundo, intente hacerlo de manera lenta y gradual para no alterar la belleza de lo que ha compartido. Sentirá que poco a poco regresa a usted mismo, puede separar la energía que le pertenece de la energía del alto y establecer nuevamente el límite entre los dos.



Cabe advertir a esta altura que si después de haber sanado siente todavía mucha energía en las manos, cierre el punto de la coronilla para sellarlo a fin de que su energía sanadora no siga fluyendo hacia afuera.

A los árboles les gusta mucho la comunicación con el ser humano y es probable que deba esperar mucho tiempo hasta que el árbol le diga que se vaya.

- Debe desviar la atención poco a poco del contacto con el árbol y concentrarse más en su persona.

- Al hacerlo, mucha de la energía compartida entrara en su cuerpo, entonces "empuje hacia atrás" la corriente de energía del árbol para evitar que entre, a la vez que permite que su energía humana regrese.

- Luego, cuando sus polaridades se inviertan, deje que la energía del árbol regrese a el pero mantenga su energía consciente dentro del cuerpo.

- Después de algunos intercambios, el árbol comprenderá su intención y comenzara a cooperar. En unos pocos minutos habrá regresado por completo a su cuerpo y estará preparado para el cierre.

- Para librarse de un esquema de circulación poderoso, concentre la atención poco a poco en la región umbilical, el lugar donde finalizar la meditación. A medida que la energía se acumula allí, deje que cualquier exceso de energía fluya dentro del árbol.

- Si el árbol intenta proporcionarle energía desde otro punto, rechace este flujo de la manera descrita mas atrás.

A la larga el esquema cesará y podrá compartir la energía con el árbol en el punto escogido. Ahora puede separar la energía que le pertenece de la del árbol, para finalizar la retirada.

Cuando la comunión con el árbol es muy intensa, es probable que deba "alejarse demasiado lejos" para retirarse de una sola vez. En cambio, después de inspirar y retener en forma parcial, continúe haciendo circular y compartiendo pero de modo no tan intenso. Poco a poco, después de repetir varias veces estos pasos, volverá por completo a usted mismo.

9. Cierre. Siempre termine con un cierre. El cierre es un gesto preciso y de alguna manera abrupto que rompe la conexión, asegura cualquier curación que se haya realizado e imparte un sentimiento de buena voluntad, todo esto en uno o dos segundos. El cierre puede ser un movimiento, un sonido o simplemen­te un cambio en el campo de energía sutil, como aplaudir con las manos o asentir con la cabeza. Un movimiento suave del puño en arco hacia arriba que termina con un leve puñetazo hacia abajo es muy eficaz. Los sonidos "Ah" y "Amen" que se utilizan para terminar las plegarias también son ejemplos de gestos de cierre, como darse la mano con fuerza o un pequeño apretón al final de un abrazo. Además de estos gestos de cierre, despídase con la mano o dele un beso rápido al tronco para terminar el cierre.

Las secciones 7), 8) y 9) se usan para intensificar, aligerar y terminar los ejercicios que se explican a continuación y se pueden usar en cualquier momento para terminar la comunicación con el árbol escogido.

Sección b). Absorba la energía Yang con los dedos para compensar la energía Yin

- Póngase de pie a unos dos o tres metros delante del árbol. - Acérquese al árbol lenta y suavemente. Sienta como el campo energético  que lo rodea se vuelve espeso como la miel.
- Estire los brazos hacia el árbol con las Palmas mirando hacia el tronco y los dedos extendidos.
- Mientras se acomoda lentamente para estar más cerca del árbol, menos "miel" lo separa de las energías brillantes que se encuentran en su corazón.
- De igual modo, su resplandor se revela al árbol.
- Al mismo tiempo, la energía parecida a la miel que lo rodea está actuando.
- Cuando llega al árbol y lo envuelve en un gran abrazo, las energías radiantes de ambos se unen y es probable que durante unos instantes se pierda en la dicha de la unión.
- Después de establecer contacto de este modo, tal vez sea preciso que se quede quieto durante un rato hasta que las otras conexiones más profundas entre usted y el árbol se estabilicen y simplifiquen. 
- Pronto se encontrara en el estado de lectura paralela descrito anteriormente, a partir del cual se hará circular y compartirá la energía.
- Sienta primero la energía del árbol. Cuando sienta la energía Chi del árbol, concéntrese en la punta de la nariz con la mente, la vista y la parte inferior de los ojos. La parte superior de los ojos miran hacia las yemas de los dedos y el árbol.
- Absorba la energía Chi con los dedos de la mano izquierda, la mente y la parte superior de los ojos.
- Mueva poco a poco la parte superior de los ojos para guiar la energía Chi hacia arriba por el exterior (lado Yang) del brazo izquierdo, el hombro izquierdo, el lado izquierdo del cuello, la oreja izquierda y la coronilla. 
- Lleve la energía hacia abajo por el lado derecho comenzando por la parte posterior de la oreja derecha, el lado derecho del cuello, el hombro derecho y el exterior del brazo derecho hasta la palma y los dedos de la mano derecha. 
- Proyecte la energía hacia afuera desde los dedos, combínela con la Energía de la Partícula Cósmica y guíela dentro del tronco. 
- Absórbala otra vez en un circulo. Los hombres repiten el ciclo 36 veces; las mujeres, 24 veces.

Si desea terminar la experiencia en este momento, siga las instrucciones de la sección a), puntos 7), 8) y 9) para intensificar, aligerar y romper por último su conexión con el árbol.

El Circulo de Energía Yang le ayudara a volverse más sensible al dolor agudo y más superficial, así como a la energía de los Órganos Yang (intestinos delgado y grueso, vesícula biliar, vejiga y estómago).

Sección c). Absorba la energía Chi del árbol con las palmas; el lado Yin



- Siéntese o póngase de pie a unos dos o tres metros delante de un árbol.
- Extienda los brazos hacia el árbol con las palmas mirando el tronco.
- Sienta primero la energía del árbol. Cuando sienta la energía Chi del árbol, absórbala con la mente, los ojos y las palmas por medio de estas Últimas. Lleve la energía Chi hacia arriba por el interior (los lados Yin) de ambos brazos hacia los hombros, ambos lados del cuello, las orejas izquierda y derecha y la coronilla. Desde la coronilla lleve la energía hacia abajo por el Canal Funcional hasta la mitad de la ceja, la garganta, el corazón, el plexo solar, el ombligo y el caldero detrás del ombligo.
- Siga llevando la energía hacia abajo desde el caldero hasta el perineo, las plantas de los pies y luego aproximadamente hacia tres metros dentro del suelo.

- Lleve la energía hacia arriba hasta las raíces del árbol, luego dentro del tronco. Sienta como su energía fluye por el árbol, luego emerge del tronco y entra en su palma. Repita el ciclo nueve, 18, 24 ó 36 veces.
- Practique enviar su energía por el tronco desde la palma de la mano derecha, a través del árbol, a la palma de la mano izquierda y desde la palma izquierda, a través del árbol, a la palma derecha. Los hombres deberían practicar durante 36 ciclos; las mujeres durante 24. 

Trate de distinguir las distintas partes del árbol. Comience por la parte superior del tronco. Envié su energía dentro del árbol y sienta  como reverbera. Arrodíllese lentamente para practicar con la parte inferior del tronco. Luego practique con las raíces. Sienta e intercambie la fuerza con el árbol.

 Sección d) Absorba la energía Chi del árbol por la coronilla

- Póngase de pie a unos dos o tres metros delante de un árbol con los brazos al costado del cuerpo. Sienta el aura del árbol.
- Si no la siente, puede acercarse un poco más.
- Cuando sienta el aura del árbol, absorba la energía por la coronilla. La energía equilibrada del árbol es suave y tiene un efecto sanador muy poderoso.
- Absorba la energía del árbol por la coronilla y déjela circular hacia abajo por los Canales Impulsores o por el Canal Funcional hasta el perineo y después hasta ambos pies. Exhale la energía por las plantas de los pies dentro de la tierra. Lleve la energía desde el suelo a las raíces y luego hacia arriba por el tronco.
- Sienta cómo absorbe la Energía de la Tierra y la del árbol y corno éstas purifican su energía y eliminan la energía malsana o negativa. Cuando sienta que brota desde el tronco, absorba la Energía del Plano Humano (Partícula Cósmica) y regrese la energía a la coronilla. Sentirá que las energías combinadas nutren el cerebro, las glándulas y los órganos. Repita el proceso nueve, 18 ó 36 veces.

Sección e). Compartir con el árbol desde el corazón.



En este modelo, la energía del árbol fluye a través de los brazos y el centro del corazón. Puede usarlo para limpiar los brazos del sanador de la energía enferma que se haya acumulado durante el trabajo, o simplemente para abrir el corazón.

 -Adopte cualquier postura cómoda en la que pueda alcanzar una rama sin esforzarse.



- Alargue un brazo hasta que pueda tocar el árbol con la palma o la punta de los dedos. Sienta la energía vital bajo la corteza y haga contacto con ella, dando un cierto tiempo para que el contacto se desarrolle.
- Al cabo de un tiempo sentirá que comienza a compartir, como si un aura suave se transmitiera en ambas direcciones entre su mano y el árbol.
- Amplíe el proceso gradualmente hasta que se encuentre inhalando y exhalando energía a lo largo de todo el brazo, desde el centro de su corazón al árbol y viceversa. Permita que este flujo mutuo se prolongue por un rato.
- Ahora incluya el otro brazo. Puede apoyarlo en la misma rama, cerca de la otra mano, o puede apoyarlo en otra rama.
- Permita que la energía del árbol fluya a lo largo de un brazo, se mezcle con su propia energía en el centro del corazón y fluya por el otro brazo. Cada poco invierta la dirección del flujo en un brazo o en los dos.
- Para una experiencia más profunda, intente extender el flujo desde el corazón hasta el ombligo, dejándolo correr desde el árbol al corazón, de allí al ombligo y luego retornar.
- ¿Dónde va la energía después de salir de sus manos y entrar en el árbol? Si sigue su recorrido con la mente, comenzará a descubrir algo mas respecto a la sutil anatomía del árbol.
- Puede que descubra aéreas bloqueadas o congestionado sobre las que puede trabajar haciendo circular la energía de una mano a la otra. Sienta la respuesta del árbol hacia estos esfuerzos y permita que le guíe su intuición.

Absorber la Energía de la Tierra

Genere calor en su ombligo y lleve la energía hacia la coronilla.
Proyecte la energía Chi hacia el exterior hasta la cima del tronco del árbol. Entre en el árbol y sienta que establece una conexión con él.
Durante este proceso puede pararse a cierta distancia del árbol (entre tres y diez metros). A medida que progrese en esta práctica podrá proyectar su energía hacia el árbol con facilidad desde una distancia mayor. Permita que el árbol absorba la energía enferma o negativa. La energía que retorne a usted estará en equilibrio.
Permita que su energía fluya tronco abajo hasta alcanzar las raíces e introducirse en la tierra.

Deje que la Energía de la Tierra purifique su propia energía. Absorba esta energía combinada a través de las plantas de los pies, subiendo hasta el perineo y luego ascendiendo a través de los Canales Impulsores o a través del Canal Gobernante que corre a lo largo de la espina dorsal. Permita que la energía fluya hasta la coronilla y proyéctela una vez más hacia el exterior. Repita el proceso nueve, dieciocho o treinta y seis veces.
Cuantas más veces se repita el procedimiento, tanto más se refinara o incrementara la energía. Notar que los Canales Impulsores y la Orbita Microcósmica se tornan más claros y brillantes. Una vez que haya establecido una buena conexi6n con el árbol, podrá enviar su energía enferma hacia el árbol a distancia, para refinar su propia energía o mejorar su estado de salud.

Meditar mientras se esta sentado bajo un árbol

Una vez que haya desarrollado su capacidad de sentir la energía Chi del árbol, podrá sentarse bajo el árbol a meditar. Absorba la energía del árbol a través de las estaciones (puntos) de la Orbita Microcósmica.


Extraído de los libros de Mantak Chia y Maneewan Chia


lunes, 4 de mayo de 2015

QIGONG - EJERCICIOS PARA EL DESPERTAR -

(Leer aquí sobre el QiGong)



El automasaje que se describe a continuación es una forma de Qigong concebida para ser realizada nada más despertar, antes de levantarse.



Concéntrate en el corazón y en el vientre. Apoya la mano derecha sobre el esternón y la izquierda encima, y presiona mientras las haces bajar hacia el vientre. Repítelo 36 veces.



Si eres hombre, sitúa tu mano izquierda sobre el ombligo y la mano derecha sobre la izquierda. Traza primero 36 círculos de pequeño a grande, subiendo las manos por el lado izquierdo y bajándolas por el derecho. Después, describe 24 círculos en sentido contrario. Si eres mujer, sigue las indicaciones tal y como muestra el dibujo, colocando la mano derecha sobre el ombligo y la izquierda sobre la derecha. Traza 36 círculos de pequeño a grande subiendo las manos por el lado derecho y bajándolas por el izquierdo, y 24 círculos al contrario.

Concéntrate en el calor del vientre y guíalo mentalmente hacia atrás, a la altura de la cintura, y a continuación al bajo vientre.











Frota nueve veces la cara interna y otras nueve la cara externa del antebrazo derecho, de arriba abajo y de abajo arriba. Haz lo mismo con el antebrazo izquierdo.














Frótate las palmas de las manos nueve veces. Frota nueve veces el canto del pulgar de una mano hasta la muñeca, y después haz lo mismo con el canto del meñique. Repite el proceso con la otra mano.










Coloca las manos sobre la cara, con los dedos medio, anular y meñique juntos sobre la nariz, los índices en el ángulo externo de los ojos y los pulgares junto a las orejas. Frótate la cara de abajo arriba y de arriba abajo nueve veces.







Frótate nueve veces las orejas, tanto por la cara exterior como por la interior.







Golpea suavemente con los dedos nueve veces la zona detrás de las orejas, en los huesos temporales. Para preparar la percusión, el dedo medio se monta sobre el índice, formando una tijera que se abrirá al golpear.


Haz chocar los dientes 36 veces. Haz nueve círculos con la lengua hacia la izquierda y seis hacia a la derecha presionando con ella los labios desde dentro.







Frota circularmente 100 veces en sentido contrario a las agujas del reloj el centro de la planta de cada pie (punto Yongquan) con el centro de la palma de la mano contraria (punto Laogong).





Frótate cada pierna nueve veces desde el tobillo a la rodilla, empezando de abajo arriba, primero la cara interna y después la externa.









Lanza cada pierna nueve veces con fuerza como si dieras una patada con el talón.




La doctora Hu Yue Xian se inició en el Qi Gong y la Medicina Tradicional China a través de su padre, Hu Yao Zhen, gran artista marcial versado en las prácticas taoístas y budistas y eminente doctor en Medicina China. Ha dirigido varios hospitales en China y ha sido invitada a ejercer su profesión en otros países como Italia, Libia y Brasil. Actualmente tiene su consulta en Barcelona, donde también enseña la práctica del Qi Gong.


Traducción: Luis Roncero

Ilustraciones: Alfonso Manzanares



 Fuente:

EL QIGONG






Por:  Por la doctora Hu Yue Xian


El Qi Gong forma una parte muy importante de la Medicina Tradicional China. Una persona puede equilibrar su cuerpo, emociones, mente y espíritu a través de sus formas, automasajes y ejercicios meditativos cuyo cuerpo de conocimiento está basado en el pensamiento filosófico de la China antigua. Hu Yue Xian ha dedicado su vida al estudio y la práctica del Qigong y la Medicina Tradicional China. Ha querido hacernos llegar esta sencilla práctica destinada a hacer circular el Qi de todo el cuerpo antes de levantarnos y así abordar el día llenos de energía y armonía. 

El espíritu del cielo es el sol. El espíritu de la persona es el ojo. Se utiliza el espíritu como guía y el qi o soplo vital para mover el cuerpo. Siguiendo un método establecido, el automasaje de los meridianos del cuerpo ayuda a regular el funcionamiento de los órganos internos. Desde el exterior se regula el interior, y desde el interior se modifica el exterior. Tras años de práctica dedicada de Qigong, se puede evitar la pérdida de visión, la sordera o la caída de dientes, y se retrasa el envejecimiento conservando un aspecto joven y saludable, de tal manera que podemos disfrutar de la vida de una forma sana y natural.

El Qigong es un método de entrenamiento y cultivo personal muy popular en todo el mundo. Si tenemos problemas de salud, con la práctica del Qigong, podemos llegar a curarlos, y si gozamos de buena salud fortalece el cuerpo, estimula nuestro potencial e incrementa la inteligencia. Pueden practicarlo tanto mujeres como hombres de todas las edades.

Tradicionalmente el Qigong se clasifica como una disciplina de gran importancia dentro del campo de la medicina china. La teoría y la práctica del Qigong están basadas en el pensamiento filosófico de la China antigua, los principios del yin y el yang y las Cinco Fases, los síntomas de las Cinco Vísceras y la teoría de los meridianos.

Los conceptos de "esencia" (jing), "soplo vital" (qi) y "espíritu" (shen), los Cinco Movimientos (asociados a las  Cinco Vísceras) y los seis tipos de qi, la conexión entre el cielo y el ser humano, también forman parte del complejo sistema teórico y práctico del Qigong.

Según el Qigong el ser humano no sólo se concibe como una entidad corpórea sino que también engloba cada una de las partes del cuerpo, así como su forma y función. La forma, la estructura y la psicología engloban los conceptos de esencia, soplo vital y energía, y se perciben el ser humano, la naturaleza y la sociedad como un todo orgánico, en el que todas las partes se complementan y se influyen mutuamente.

Todos los cambios que se suceden en la naturaleza, así como las diferentes actividades sociales, tienen un efecto claro en la salud y la vida. Practicar Qigong es además una forma de cultivo personal: se cultiva el espíritu primordial (yuanshen), la energía vital (yuanqi) y la esencia en su estado primitivo (yuanjing).

Una vez que el cuerpo rebosa esencia (jing), gozamos de suficiente energía (qi) y el espíritu (shen) está limpio. De esta forma estaremos de manera natural en armonía con todo lo que nos rodea, alcanzaremos un equilibrio personal por los cambios derivados de las actividades sociales y disfrutaremos de buena salud.

Estos métodos taoístas chinos nos permiten mantener un aspecto joven y saludable (zhuyan shu). Por la mañana, al salir el sol, el qi de tipo yang de nuestro cuerpo también comienza a abrirse. Por tanto, el momento más adecuado para practicar Qigong es inmediatamente después de despertar, justo cuando el cerebro no tiene dificultad para pensar, aún no hemos articulado ningún sonido ni comenzado a trabajar, y el qi y la sangre, el yin y el yang se encuentran perfectamente equilibrados y en orden.

El automasaje que se describe a continuación es una forma de Qigong concebida para ser realizada nada más despertar, antes de levantarse. (Ver aquí)

Fuente:

domingo, 22 de diciembre de 2013

ENERGÍA PRÁNICA



"Recuperarse en un GENERADOR PRÁNICO GEOMÉTRICO se parece a descansar y recuperarse en el suelo a fin de absorber PRANA de este y poder reestablecer nuestro CAMPO ENERGÉTICO" (Maestro Choa Kok Sui)

El Maestro Choa Kok Sui, fundador moderno del PRANIC HEALING (Terapia Pránica) es un Ingeniero filipino-chino reconocido mundialmente por su trabajo con la energía sutil.

Estudioso de las sabidurías ancestrales y científico moderno. Su trabajo de  experimentación incluye diversas técnicas y enfoques de trabajo con la energía,   para corroborar la aplicación de cada técnica y extraer lo esencial y más efectivo de cada una de ellas, buscando un método moderno y práctico de fácil aplicación y que no requiera elementos complicados. 

Después de 20 años de sistematización de la técnica, comenzó a enseñar el PRANIC HEALING primero en Filipinas y más adelante con la ayuda de algunos de sus alumnos, en otros países. La eficacia y seriedad de la técnica han hecho que sea aceptada y difundida rápidamente y hoy en día se enseña en más de 74 países y tiene centros establecidos en más de 40 países en todos los continentes.

"Estas figuras geométricas contienen mas glóbulos de vitalidad (PRANA) que el aire mismo por eso se llaman GENERADORES PRÁNICOS.


La ENERGÍA PRÁNICA o glóbulos de vitalidad del aire de estas figuras geométricas son tan densos o más que el PRANA que se recibe de la TIERRA O DEL OXIGENO."


INSTRUCCIONES : 

1- CENTRAR LA VISTA EN EL SÍMBOLO DEL AUM...
2- DESCANSAR Y RELAJAR TODO EL CUERPO.
3- AMPLIAR LA VISIÓN HACIA TODO EL DIBUJO SIN DEJAR DE ESTAR CENTRADO EN EL AUM..
4- PERCIBIR LOS PATRONES DE ENERGÍA PRÁNICA QUE SE VEN COMO CÍRCULOS, MOVIMIENTO, FLORES Y FIGURAS DE DISTINTAS FORMAS.
5- CUANDO SE VEN ESTAS FORMAS EL DIBUJO ESTÁ EMANANDO PRANA HACIA NOSOTROS.

CÍRCULO


El circulo integra aquellas formas diferentes entre sí para interrelacionarlas en una unidad.
El centro verdadero del circulo es un punto pero el punto carece de dimensión y de lugar por lo tanto escapa a nuestra percepción y capacidad de manifestación.

No pertenece a nuestro mundo porque en nuestro mundo todo tiene extensión y dimensión, porque el mundo es forma pero el punto pertenece a otra escala del ser, existe mas allá del mundo es metafísico en el sentido mas literal.

El punto simboliza la unidad , la totalidad, la perfección.

Por eso en casi todas las culturas y épocas simbolizo a DIOS.

El punto lo contiene todo solo que en potencia nada más, no en estado manifiesto.
De él nacen el circulo y la esfera que son las formas en que se revela el punto.
Lo que en este es todavía potencia metafísica cobra configuración formal en los círculos y en las esferas.

CUADRADO



Por definición el cuadrado consiste en cuatro líneas rectas iguales que se unen en ángulo recto.
Pero otra definición más importante es el hecho de que cualquier numero multiplicado por sí mismo es un cuadrado.
La multiplicación se simboliza por una cruz.
El cruce de la cruz puede transferirse simbólicamente al cruce de contrarios de cualquier tipo, tales como el cruce de un macho y una hembra que da origen a un individuo o al cruce de la urdimbre con la trama que da origen a la superficie de la tela, al cruce de la oscuridad y la luz que da origen a las formas visibles y tangibles, al cruce de la materia y el espíritu (antimateria) que da origen a la vida misma.
Por lo tanto el cruce es una acción-principio que el cuadrado representa perfectamente.
La palabra naturaleza significa “LO NACIDO” y todo nacimiento a la naturaleza requiere de ese cruce de contrarios.
Por lo tanto el cuadrado representa la TIERRA y como tal simboliza la experiencia consciente de la existencia infinita de lo que ha nacido a la naturaleza.

TRIÁNGULO


El triángulo es el numero tres, el cual representa a la santísima Trinidad y los aspectos PADRE, HIJO Y ESPÍRITU SANTO.
En la INDIA el triángulo es llamado MADRE, ya que es la estructura o canal de nacimiento por el cual todos los poderes trascendentes de la unidad y su división inicial deben pasar para entrar en el reino de lo manifestado.
El triángulo actúa como MADRE de la forma .
El uno DIOS se hizo tres para manifestarse, de esto se deriva que 1 = 3.
Tres es la matriz, el ladrillo de construcción del universo, es decir el universo esta construido de triángulos y tetraedros .

No en vano, al triángulo se lo utiliza como manifestación de DIOS.

Representa el símbolo de la sabiduría, el primer elemento, el fuego sagrado y también a la primera figura de la geometría de los sólidos, el tetraedro.

Fuente:

lunes, 9 de diciembre de 2013

POSTURAS MAKKO-HO


Esta serie de posturas, estiramientos o asanas, Makko – Ho ejercen su efecto sobre los canales de energía o meridianos (de acupuntura), consiguiendo una armonización de los mismos.

La repetición diaria de estas posturas ayuda a mantener el cuerpo en forma, y de alguna manera influye en el equilibrio energético global de nuestro organismo.

Su creador, Shizuto Masunaga, Gran maestro de Shiatsu (Creador del Shiatsu Zen) y practicante de yoga, a través de la investigación y la experiencia personal, diseñó estos ejercicios para contribuir a la flexibilidad y equilibrio del cuerpo a través de los meridianos de energía.




















El maestro Masunaga los relacionó con los 12 meridianos, convirtiéndolos en una rutina de 6 ejercicios de estiramientos, cada uno de los cuales afecta a un par de meridianos, estimulando el flujo de su energía (Ki). A pesar de que el ejercicio es de naturaleza física, se puede reforzar la acción del estiramiento con la visualización de la línea energética del meridiano. Cada meridiano conecta con las funciones de cada órgano y de sus aspectos físicos, emocionales y mentales.

Practicando estos ejercicios de forma regular, que no llevan más de 15-20 minutos, se consigue aliviar el estrés, tener más energía, aumentar la concentración y mantener una salud más equilibrada. Es importante tener en cuenta al practicar los ejercicios que lo que realmente importa es la intención, la acción de estirar, y no la amplitud del estiramiento. Simplemente manteniendo la postura en la que se nota el estiramiento, respirando profundamente, y tratando de relajarse, es suficiente. Con la práctica, un poco de constancia y paciencia, llegará el desarrollo y la extensión del estiramiento. Los siguientes diagramas y explicaciones describen las posiciones ideales de los ejercicios.

La serie de ejercicios puede realizarse diariamente, manteniendo cada postura entre 30 segundos y un minuto. Es recomendable, para que toda práctica sea beneficiosa, realizarla en un momento en el que sepamos que no seremos interrumpidos, y que podamos dedicarnos los minutos necesarios para nosotros, dejando de lado –al menos por unos momentos– la problemática diaria. No importa si se realizan en la mañana justo después de levantarse, o antes de irse a la cama, o en el descanso que algunos tienen al mediodía…

Inicio del ejercicio

Realizar varias respiraciones completas para estar “equilibrado” y relajado antes de comenzar con los ejercicios. Para esto, se puede estar tumbado de espaldas, en una colchoneta sobre el suelo, o bien de pie, con las piernas abiertas, los  pies a la altura de las caderas, rodillas en ligera flexión, relajadas y las manos manos abiertas.

Ejercicio “I” Makko-Ho-I

De pie, ambos pies separados el ancho de los hombros o las caderas, con la espalda erguida sin tensionar hombros y las manos unidas tocándose las puntas de los dedos por delante, a la altura de bajo abdomen (o hara). En este ejercicio se trata de visualizar y llegar a experimentar una sensación de plenitud o peso, que se extiende desde el hara (punto central poco debajo del ombligo) hasta los pies, que apoyan firmemente a todo el cuerpo. Toda la atención en este ejercicio está centrada en el hara. La energía está allí centrada, lista para fluir con la realización de los siguientes ejercicios. Realizar de tres a cinco respiraciones completas en esta postura.

Ejercicio “P” Makko-Ho-P

Aquí comenzamos a movilizar la energía por dos canales o meridianos que están dentro de los que se consideran “extraordinarios”. En este caso son los meridianos de “vaso concepción” (Ren Mai) y “vaso gobernador” (Du Mai): por ellos fluye la energía como en un círculo y se consideran los representantes del Yin y el Yang en todo el cuerpo. Desde la postura “I”, comienza una inclinación del torso hacia atrás hasta tocar con las palmas la parte posterior de los muslos, dejando que la cabeza caiga hacia atrás sin tensiones. La boca queda ligeramente abierta, sin embargo la respiración sigue realizándose por la nariz. Se experimentará una línea de tensión recorriendo la parte central del abdomen: es el meridiano de vaso concepción. Hay que imaginar que se abre uno hacia el exterior, recibiendo las influencias externas sin resistencia, liberando la energía. Realizar tres respiraciones completas. Volver a la postura “I”.

Ejercicio “q” Makko-Ho-q



Desde la postura “I” comenzar una inclinación hacia delante hasta llevar la cabeza lo más abajo que sea posible, abrazando las piernas con ambas manos. Aquí imaginamos cómo llevamos la energía hacia el interior, atrayéndola. Realizar tres respiraciones completas. Volver a la postura “I”.




Ejercicio A: intercambio/eliminación
Makko-Ho-A

Poner las palmas de las manos hacia atrás, con los brazos extendidos y unidas por los pulgares, que están entrecruzados, extender los dedos al máximo. Con esta posición de los brazos, doblar el torso por la cintura, llevando los brazos lo más hacia arriba posible, manteniendo las rodillas sin flexionar aunque no tensas  y apoyando el peso del cuerpo sobre la base de los dedos de los pies, imaginando que la mayor parte del mismo recae sobre los dedos pequeños. Manteniendo la postura, respirar profundamente.  Al inspirar notarás líneas de tensión en la parte posterior de las piernas, en el abdomen, en la espalda y en la parte radial de los brazos. Con el tiempo aprenderás a distinguir lo que son líneas de esfuerzo muscular de lo que son líneas de flujo del "Ki". Estas últimas comenzarán a sentirse como un cosquilleo a medida que aumenta la práctica y a medida que adquiere flexibilidad, no necesitando gran esfuerzo muscular para lograr la posición. Aprovecha la diferencia entre inspiración y espiración, tensando y aflojando, aprovechando la inspiración para distinguir el "Ki" y la espiración para aumentar la flexión del cuerpo y al mismo tiempo, visualizar el fluir de la energía desde el "hara" hacia brazos y piernas. En estos ejercicios jamás hay que forzar ni tensar el cuerpo evitando los clásicos y contraproducentes "rebotes" que a veces enseñan en los gimnasios. Es de gran ayuda imaginar que algo nos está estirando desde el exterior, y no nuestra propia fuerza, ya sea por otra persona o por la gravedad o fuerzas magnéticas, y que el cuerpo se resiste a las mismas manteniéndose en equilibrio. En este ejercicio hay que realizar unas cinco respiraciones completas, manteniendo la posición. Al finalizar, retornar lentamente a la posición erguida inicial. El par de meridianos que se activa y normaliza mediante esta postura es el del "pulmón" y el del "intestino grueso", correspondiente a las funciones de "intercambio" y de "eliminación" respectivamente, y al elemento Metal.

Ejercicio B: ingestión/digestión 

Makko-Ho-B



Este es un ejercicio relativamente difícil para mucha gente. Se parte de una posición de “arrodillado con las rodillas separadas un ancho de caderas”, quedando los glúteos entre los pies. A partir de esta posición inicial, comenzar a inclinarse hacia atrás lentamente tanto como sea posible, ayudándose con las palmas de las manos apoyadas en el suelo justo a continuación de las plantas de los pies. La postura completa se logra al llegar a apoyar en el suelo la espalda y la nuca, sin separar demasiado ni elevar las rodillas (¡¡ojo!! ¡el dibujo es incorrecto! Las rodillas no deben levantarse del suelo). También es muy importante en este ejercicio no arquear la espalda, para no forzar las lumbares. Los principiantes, o las personas con menor flexibilidad, pueden quedarse apoyándose sobre las manos o los codos detrás de la espalda. Al llegar al suelo con la espalda y los hombros, se puede alargar el estiramiento alzando y estirando los brazos por sobre la cabeza. Si no puedes alcanzar esta posición, no pasa nada, lo importante es llevar el estiramiento al máximo posible sin forzar. Realizar cinco respiraciones completas manteniendo la postura. Al inspirar notarás líneas de tensión en la parte delantera del torso, a lo largo de los muslos y a ambos lados de los brazos. Es fundamental en este ejercicio no separar demasiado las rodillas pues dejarían de trabajar los meridianos del "estómago" y del "bazo-páncreas" correspondiente al par funcional "ingestión" y "digestión" y al elemento Tierra.

Ejercicio C: integración/conversión

Makko-Ho-C

La posición inicial para este ejercicio es sentado en el suelo, con las rodillas dobladas hacia los lados y flexionadas, con las plantas de los pies juntas, la espalda recta, y tomándose las plantas de los pies con las manos. A partir de esta posición inicial, atraer los dedos de los pies hacia sí y al mismo tiempo, inclinarse al máximo hacia el frente, tratando de tocar idealmente los dedos de los pies con la frente, manteniendo la columna vertebral recta, y tratando al mismo tiempo que los muslos se mantengan sobre el piso. Manteniendo la postura, realizar cinco respiraciones. Al inspirar notarás líneas de tensión en el lado cubital (interior) de los brazos y en el interior de las piernas. El par de meridianos que se activa y normaliza con este ejercicio es el del "corazón" y el del "intestino delgado" correspondiente al par funcional "integración" y "conversión" y al elemento Fuego.

Ejercicio D: vitalidad/purificación

Makko-Ho-D

La posición de partida para este ejercicio es de sentado con las piernas estiradas (pero no tensas) hacia adelante, manteniendo en lo posible el máximo contacto de la parte posterior de las piernas con el suelo. Se ha de doblar hacia delante el tronco, extendiendo los brazos hacia los pies (pero sin necesidad de tocarlos), cuidando especialmente de invertir las palmas de las manos de modo que miren hacia afuera, con los pulgares hacia abajo, girando también los brazos hacia afuera. A partir de esta postura, realizar las cinco respiraciones tratando de inclinarse lo máximo posible hacia el frente cuando se espira. Al inspirar sentirás las líneas de tensión desde la cintura hacia los pies en la parte posterior de las piernas, y a lo largo de la columna vertebral, en la espalda. Debes intentar mantener los dedos de los pies hacia arriba, como tratando de que los dedos se acerquen a la cabeza, y estirar al máximo los brazos. con lo que sentirás que las  líneas de tensión parten de las manos y llegan hasta los pies. Este ejercicio activa y equilibra el par de meridianos "vejiga" y "riñón" que se corresponde con el par funcional "vitalidad" y "purificación" y con el elemento Agua.

Ejercicio E: circulación/protección

Makko-Ho-E

La postura inicial para este ejercicio es sentado, cruzando las piernas en posición de "loto", de "medio loto" o simplemente de meditación zen. Hay que tener presente que las rodillas deben estar lo más próximas posible al suelo, pero sin forzarlas. Cruza los brazos de forma tal que agarren las rodillas opuestas, teniendo en cuenta que el brazo que corresponda a la pierna más elevada (o exterior) será el que cruce por encima del otro. Ahora, dóblate lo más posible, tratando de acercar la frente al suelo, ayudándote para ello con los brazos y dejando la cabeza colgando. A partir de esta posición, realizar cinco respiraciones. Notarás que al inspirar profundamente se forman líneas de tensión a lo largo de la espalda y por la parte externa de las extremidades mientras que por la parte interna sentirá también tensiones. Las externas, se corresponden con el meridiano del "triple calentador" y las interiores con el meridiano de "maestro corazón" o "pericardio". Esta postura activa y equilibra las funciones de "circulación" y "protección" correspondientes a esos meridianos, y al Fuego secundario.

Ejercicio F: almacenamiento/distribución

Makko-Ho-F

La posición inicial de este ejercicio es sentado, con las piernas separadas a su máxima extensión, manteniendo las rodillas sin flexionar y tratando que la parte interior de las piernas estén en contacto con el suelo. Luego, se entrelazan las manos por encima de la cabeza, enviando las palmas y colocándolas hacia arriba. Entonces, flexionar el tronco por la cintura hacia uno de los lados, pero manteniendo la posición del torso al frente. A partir de esta posición, realizar tres respiraciones completas para cada lado aprovechando la espiración para incrementar el ángulo de flexión hacia el lado que corresponda. Este ejercicio activa todo lo que hace a las "decisiones" internas del cuerpo, de "almacenamiento" y de "distribución", gobernadas por los meridianos de la "vesícula biliar" y del "hígado", correspondientes al elemento Madera.

La información básica de este artículo corresponde al libro: “Ejercicios de Imaginería Zen”, de  Shizuto Masunaga.

 El  orden se basa en el ciclo circadiano chino, es decir, en el orden en el que la energía o Ki circula por los diferentes meridianos a lo largo del día, comenzando por el pulmón a las 3 de la madrugada, y terminando en el hígado.