viernes, 6 de junio de 2014

EL SENZAR y LAS 'STANZAS' DE DZYAN


Autora: Ana Débora Goldstern

H.P. Blavatsky menciona en La doctrina secreta (The Secret Doctrine) una misteriosa lengua llamada Senzar.

Según la teósofa, el Senzar sería la lengua original de Las estancias de Dzyan (The Stanzas of Dzyan), es decir, de una civilización perdida en la noche de los tiempos.

En obras posteriores H.P. Blavatsky fue otorgando mayores precisiones. Por ejemplo, que el Senzar no era una lengua común, sino el habla de los antiguos sacerdotes y sabios, de los iniciados en los misterios sobre el verdadero pasado de la humanidad; una verdad inquietante para cualquiera que padezca de vértigo temporal. En Isis sin velo (Isis Unveiled) se subraya que el Senzar, de hecho, es la lengua sobre la que se construyó el sánscrito antiguo.

La teosofía anuncia que el Senzar, cuya sola sugerencia causaba horror en los pueblos salvajes, está ausente en todas las nomenclaturas y dialectos fuera de su órbita de influencia, explicando de este modo porqué los filólogos y lingüistas jamás se hayan topado con sus rastros, transformando convenientemente a H.P. Blavatsky en la única persona de occidente capaz de interpretar su significado.
                 
Si bien el Senzar no tiene una influencia directa sobre otros idiomas, al tratarse de una "lengua fundamental", uno puede comprender todos los idiomas si logra administrar sus secretos; ya que en el Senzar se encuentra el "gérmen del habla", es decir, el habla primordial, los primeros acuerdos por los cuales dos personas diferentes aceptan llamar a algo bajo un sonido determinado.

Más aún, algunos teósofos entusiastas sostienen que el Senzar opera en distintos niveles, tanto sobre la mente en el estado de vigilia como durante el sueño, momento en el que revela sus imágenes más ricas y exuberantes. En este sentido, el Senzar es una lengua que se escucha despierto, pero que se comprende durante el sueño; instante en el que florece imprevisiblemente y lejos de las clausuras de la conciencia diurna.

Solo un puñado de iniciados alrededor del mundo son capaces de leer e interpretar los sonidos del Senzar, por cierto, ásperos o dulces y delicados, según la ocasión y el nivel de sensibilidad del oyente, de tal modo que ante una misma palabra una persona puede oír "roca", y otro "flor" o "ducado", generando gran confusión y debate sobre cualquier inciso, incluso el más nimio, que se intente proyectar.

De más está decir que el Senzar es una lengua mítica, incierta e improbable, pero su naturaleza responde a una mecánica acaso posible.

En un pasado remoto, antes de que el significado y el significante operen sobre la incipiente psiquis humana, en algún rincón remoto del mundo los hombres balbucearon sus primeros sonidos, balbuceos que, por otro lado, solo tenían significado para ellos mismos, es decir: la palabra individual, sin acuerdos colectivos.

Solo mediante una negociación inimaginable -ya que no había una lengua con la cual comunicarse- los hombres de aquel rincón remoto acordaron que ciertos sonidos y modulaciones se ajustaban a un concepto, a una cosa, e incluso a una emoción. Es difícil imaginar, al menos para mi, cómo en ausencia de una lengua los hombres comenzaron esa concesión por la cual todos aceptaron que un sonido significaba una cosa, y solo esa cosa.

“... La que escribe estas líneas tiene a la vista un manuscrito arcaico, una colección de hojas de palma impermeables a la acción del agua, del fuego y del aire, por un procedimiento específico desconocido. Hay en la primera página un disco de perfecta blancura, destacándose sobre un fondo de un negro intenso. En la página siguiente aparece el mismo disco, pero con un punto en el centro...”[1]

¿Un manuscrito incorruptible a los elementos naturales? ¿Idioma desconocido en hojas de palma?. ¿Son las Stanzas de Dzyan el primer libro “revelado” por inteligencias interplanetarias? ¿Visión astral o reliquia literaria olvidada?. Con Blavatsky nunca se sabe...


En 1888 se da a conocer al público la obra cumbre de Helena Blavatsky: La Doctrina Secreta. Síntesis de la Ciencia, la Religión y la Filosofía. Su dos primeros volúmenes, Cosmogénesis y Simbolismo Arcaico de las Religiones del Mundo, causan sensación y su tirada se agota rápidamente, convirtiéndose en uno de los primeros Best-Seller en su género. En años sucesivos verían la luz cuatro volúmenes más que completarían la serie, aunque la pluma de Blavatsky ya no estaría involucrada en su redacción. 

Aunque se creía que la obra seria una continuación de Isis Desvelada que había sido su primer gran trabajo, la Doctrina Secreta, no sólo amplió los conceptos registrados en Isis, sino que además superó todas las previsiones. Sin embargo su mayor desafío fue declarar que gran parte de la Doctrina Secreta bebían de las fuentes de las misteriosas Stanzas de Dzyan.

¿Pero de dónde extrajo Blavatsky una fuente tan singular?. Difícil es romper con el mutismo que la ocultista impuso sobre este asunto, aunque al estudiar sus escritos algunos cabos conseguimos atar.

“ ... Las Estancias preliminares darán motivo a una de las mayores, y quizás más sería objeción de las que puedan hacerse, en contra de la corrección de la obra y de la confianza que merezca. ¿Cómo pueden comprobarse las declaraciones contenidas en ellas?. A la verdad, aunque la mayor parte de las obras sáncristas, chinas y mongolas citadas en los volúmenes presentes, son conocidas por algunos orientalistas, la obra principal, aquella de la cual las Estancias han sido tomadas, no figura en las bibliotecas europeas...”

“ ... El libro de Dzyan (o Dzan) es completamente desconocido a nuestros filólogos, o al menos ninguno de ellos ha oído hablar de él bajo este nombre. Esto es, sin duda alguna, un grave obstáculo para todos aquellos que siguen los métodos de investigación proscritos por la ciencia oficial, pero para los estudiantes de Ocultismo y para todo ocultista verdadero, esto tendrá poca importancia. El cuerpo principal de las doctrinas dadas, se encuentra esparcido en centenares y aún millares de manuscritos sáncristos, algunos ya traducidos, y como de costumbre desfigurados en sus interpretaciones, y otros esperando todavía que le llegue el turno...

Ahora bien. ¿Cómo llegó este increíble manuscrito a manos de Blavatsky?. 

Para contestar a esta pregunta retrocedamos unos Capítulos atrás. Dijimos que durante su estancia en Egipto, Helena trabó relación con Metamón, quién la inició en los misterios de las pirámides. Jacques Bergier en Los libros condenados escribe, que fue éste erudito musulmán el que le reveló “la existencia de un libro condenado muy peligroso, pero que le enseña a consultar por clarividencia. El original se encuentra, según el mago, en un monasterio del Tíbet... // “este libro revela secretos de otros planetas y referencias a una historia de cientos de millones de años de antigüedad”

Al contrario de lo que se piensa, no fue en un monasterio tibetano donde Blavatsky adquirió las Stanzas de Dzyan, sino que más tarde declaró haber obtenido un ejemplar en la India. Sin embargo la hermana Helena, no satisfecha con asombrar al mundo con menuda revelación, agita las aguas y los corazones al afirmar que las Stanzas están escritas en una lengua desconocida, llamada Senzar “de la que nadie ha oído hablar, ni antes y después de ella”, y que para colmo de males traduce una copia del ejemplar al inglés”

¿Senzar? 

Habla Blavatsky:

“... La lengua sacerdotal (Senzar), además de tener un alfabeto propio, puede ser expresada por medio de varios sistemas de escritura cifrada, cuyos caracteres participan más de la naturaleza del ideograma que de las sílabas. Otro método (lug, en tibetano) consiste en el empleo de los mismos y colores, cada uno de los cuales corresponde a una letra del alfabeto tibetano (que consta de treinta letras simples y setenta y cuatro compuestas), formando así un alfabeto criptográfico completo. 

Cuando se emplean los signos ideográficos, hay una manera definida de leer el texto, pues en tal caso los símbolos y signos usados en astrología esto es, los doce animales del Zodíaco y los siete colores primarios, cada uno de ellos triple en gradación o matiz, a saber: claro, primario y oscuro- representa las treinta y tres letras del alfabeto simple, en lugar de palabras y frases.

Porque en este método, los doce “animales” repetidos cinco veces y asociados con los cinco elementos y los siete colores, proporcionan un alfabeto completo, compuesto de setenta letras sagradas y doce signos. Un signo colocado al principio del texto determina si el lector tiene que descifrarlo según el sistema indio, en el cual cada palabra es simplemente una adaptación sánscrita, o si debe hacerlo con arreglo al principio chino de leer los signos ideográficos. El método más fácil, sin embargo, es aquel que permite al lector no emplear ninguna lengua especial, o emplear la que más le plazca, puesto que los signos y símbolos eran, como los guarismos o números arábigos, propiedad común e internacional entre los místicos iniciados y sus discípulos...

Ingenioso. ¿La lengua madre antes de la Torre de Babel?. Lo cierto es que para delicia de sus críticos el supuesto manuscrito nunca fue presentado al público y el secreto, si alguna vez lo hubo, fue a parar a la tumba de Blavatsky. Drásticos ¿no?

Intentando ordenar ideas, busqué referencias históricas que dieran validez a la historia, para de paso escapar a la influencia de Blavatsky acerca del tema. Encontré lo siguiente:

Bergier -quién otro sino- menciona que el francés Louis Jacolliot, parece haber sido el que bautizó el libro con el nombre de Stanzas de Dzyan en el siglo XIX. Valga decir que Jacolliot, quién se dedicó a las antiguas civilizaciones orientales, es citado con frecuencia por Blavatsky. También alude a Bailly, astrónomo francés del siglo XVIII, sin descartar para las Stanzas un origen aún más remoto.

René Guenón, quién a principios del siglo XX escribiera un libro muy polémico acerca de la Teosofía, brinda otra versión al asunto.

“... Agreguemos aún una palabra más en lo que concierne especialmente al origen de los textos tibetanos supuestos muy secretos que Mme ha citado en sus obras, concretamente las famosas Stances de Dzyan, incorporadas a la Doctrina Secrete y a Voix du Silence. Estos textos contienen muchos pasajes que son manifiestamente “interpolados” o incluso inventados, y otros que han sido al menos “arreglados” para acomodarlos a las ideas teosofistas; en cuanto a sus partes auténticas, están tomadas simplemente de una traducción de fragmentos del Kandjur y del Tandjur, publicada en 1836, en el volumen XX de la Asiatic Reaserchs de Calcuta, por Alexander Csoma de Koros. Este era de origen húngaro, y se hacía llamar Scander-Beg, era una persona original que había viajado durante mucho tiempo por el Asia Central a fin de descubrir, por la comparación de las lenguas, la tribu de la que había salido la nación....”

Rematando con:

“ ... Dzyan debe ser una corrupción de una palabra sánscrista, ya sea jnana, conocimiento, o ya sea dhyana, contemplación; la misma Mme Blavatsky ha indicado estas dos derivaciones (la primera en Lotus de diciembre de 1887 y la segunda en la Introducción de la Doctrina Secrete), sin que al parecer se percatara de su incompatibilidad...”

Estamos tentados a dejarnos seducir por la dureza y seguridad de Guenón, sino fuera porque, muy debajo de la alfombra encontramos algo más.

Centrándonos en el dato de que Blavatsky obtuvo el manuscrito en la India, descubrimos algunos detalles importantes como por ejemplo que los hindúes se refieren a los Señores de Dzyan como aquellos que vinieron de la estrellas. Daniken quién visitó la India a mediados de los años 70, sostiene que: “éste libro apareció del otro lado del Himalaya y que por caminos desconocidos, sus doctrinas se filtraron hasta el Japón, India y China e incluso en las tradiciones americanas se han encontrado huellas de las mismas...” // “En algunos países me citaron a menudo esta doctrina, pero aún no he encontrado a nadie que haya visto una copia verdadera de la obra. Las partes del libro que se han llegado a conocer están desparramadas por el mundo entero en forma de miles de textos traducidos del sánscrito...

Un libro tan especial según Daniken, y que “... estaba tan intensamente magnetizado, que los autorizados que lo tomaban en sus manos veían desfilar ante sus ojos los acontecimientos descritos en él, y al mismo tiempo podían percibir en su propia lengua, por medio de impulsos trasmitidos rítmicamente, los misteriosos textos, siempre y cuando la persona en cuestión conociera un vocabulario al que se pudieran traducir dichos textos...”

Canalizado por videncia, incorruptible ante los elementos, trasmisor de acontecimientos pasados y futuros. Qué civilización de las que nos presenta la Historia pudo ser capaz de engendrar una documento de esta envergadura? ¿Terrestre? ¿Cual? ¿Acaso el texto de Dzyan no es considerado uno de los más antiguos del mundo y que incluso sobrepasa la edad de nuestra propia Tierra?

Si hubo una civilización capaz de redactar tal prodigio, debió tener contacto con tierras centrales americanas, porque en el Popol-Vuh (Libro del Consejo de la Comunidad), manuscrito maya-quiché, se encuentran similitudes sorprendentes en lo que respecta a las Stanzas.

Considerado como uno de los pocos textos que escapó a la furia del conquistador, se atribuye su permanencia a que se conservó en el tiempo por medio de la tradición oral. Se cree que sus responsables fueron los quichés, pueblo de la familia de los Mayas, que habitaron el territorio de Guatemala en la América Central. La Historia registra que los quichés eran un nación guerrera y conquistadora que sojuzgaron a otras etnias, aunque muy poco es lo que se saber acerca de sus costumbres.

Como tradición oral, el Popol-Vuh, se mantiene hasta el siglo XVI, época en que vuelve a ser escrito por un indígena, antiguo sacerdote quizá, en lengua quiché pero con caracteres latinos. Este manuscrito, que constituye el verdadero original del Popol –Vuh llega a manos de Fray Francisco Ximénez, cura párroco de Santo Tomás Chuilá, población guatemalteca llamada actualmente Chichicastenango, a principios del siglo XVIII. Por eso se conoce al Popol Vuh con el nombre de Manuscrito de Chichicastenango.

Este párroco no sólo escribe una versión en castellano, sino que en una columna paralela copia el texto quiché, es decir que no sólo lega su traducción sino la transcripción del texto indígena.

Se desconoce la fuente madre de la obra, aunque conservamos un dato que alimenta nuestras sospechas acerca de su vinculación con las Stanzas de Dzyan. Esa información dice que originalmente el Popol-Vuh fue pintura, memoria, palabra. El mismo texto declara: “ ... este es el primer libro pintado antaño, pero su faz está oculta al que ve, al pensador...”

Pero su faz no está tan oculta como para que no podamos reconocer las similitudes que lo relacionan con su homólogo oriental. Antes de proseguir, sería bueno recordar cuales son las enseñanzas trasmitidas en el Libro de Dzyan. Sintetizando: Las estrofas cuentan la historia de la creación de nuestro mundo, de los Dioses que la propiciaron y de las diferentes evoluciones humanas que precedieron a nuestra Humanidad actual. (Este relato se trasmite casi como un calco en el Popol –Vuh).

Obsérvese:

Primer Intento de Creación Humana: Popol-Vuh

“ ... De la Tierra hicieron la carne. Vieron que aquello no estaba bien, sino que se caía se amontonaba, se ablandaba, se mojaba, se cambiaba en tierra, se fundía; la cabeza no se movía ; el rostro (quedábase vuelto) a un solo lado; la vista estaba velada no podía mirar de tras de ellos; al principio hablaron , pero sin sensatez. En seguida aquellos se licuó, no se sostuvo en pie...”

Primer Intento de Creación Humana: Doctrina Secreta. Vol 3: Antropogénesis. Estancia IV.

“ ... El Aliento necesitaba una Forma; los Padres se la dieron. El Aliento necesitaba un Cuerpo denso; la Tierra lo modeló. El Aliento necesitaba el Espíritu de Vida; los Lhas Solares lo exhalaron en su Forma. El Aliento necesitaba un Espejo de su Cuerpo; “¡Nosotros le dimos el nuestro!” -dijeron los Dhyânis. El Aliento necesitaba un Vehículo de Deseos; “¡Lo tiene!” -dijo el Agotador de las Aguas. Pero el Aliento necesitaba una Mente para abarcar el Universo; “¡No podemos dar eso!” -dijeron los Padres. “¡Jamás la tuve!” -dijo el Espíritu de la Tierra. “¡La Forma sería consumida si yo le diera la mía!” -dijo el gran Fuego... El Hombre permaneció un Bhûta vacío e insensato... Así dieron la Vida los Sin-huesos a los que se convirtieron en Hombres con Huesos en la Tercera.

Progenie Divina: Popol – Vuh.

“ ... Solamente construidos, solamente formados; no tuvieron madres, no tuvieron padres, nosotros le llamamos simplemente varones. Sin la mujer fueron procreados, sin la mujer fueron engendrados, por los de los Construido, los de los Formado, los Procreadores, los Engendradores. Solamente por Poder Mágico, solamente por Ciencia mágica // Todo lo vieron, conocieron todo el mundo entero, cuando miraban en el mismo instante su vida miraba alrededor, lo veía todo en la bóveda del cielo y en la superficie de la Tierra...”

El texto finaliza con la decisión de los Dioses de deshacer parte del poder otorgado a sus Construidos.

“ ... Entonces fueron petrificados ojos (de los cuatro), por los Espíritus del cielo, los que los veló como el aliento sobre la faz de un espejo; los ojos se turbaron no vieron más que lo próximo // Así fue perdida la Sabiduría y toda la Ciencia...”

Progenie Divina: Doctrina Secreta. Antropogénesis. Estancia XI.

“ ... Entonces la Tercera y Cuarta crecieron en orgullo. “Somos los reyes; somos los dioses” .Construyeron ellos templos para el cuerpo humano. Rendían culto a varón y hembra. Entonces el Tercer Ojo cesó de funcionar ... “

El texto finaliza con la Destrucción de estas razas divinas por un Cataclismo Marítimo, curiosamente igual que en el Popol – Vuh.

Establecido algunos de los paralelismos, queda por descifrar una pregunta ya formulada en una parte de este artículo: ¿A qué civilización pertenece una Doctrina que reconocemos como Universal?.

Volvamos a Blavatsky:

Como ya se mencionó las Stanzas de Dzyan según la autora, se encontraban escritas en hojas de palmas, pero aunque después guarda silencio sobre la procedencia y características físicas del manuscrito, se despacha con más información acerca del mismo en la Voz del Silencio, obra filosófica-poética, también basadas en parte de las Stanzas.

“ ... La obra a que pertenecen los fragmentos que aquí traduzco, forma parte de aquella misma serie de la cual han sido sacadas las Stanzas del Libro de Dzyan, en las que está basada la Doctrina Secreta // Los Preceptos originales está grabados en delgadas placas cuadrangulares, muchas de las copias lo están en discos. Tales discos o placas se guardan generalmente en los altares de los templos anexos a los centros en que se hallan establecidas las escuelas llamadas contemplativas // Están escritos de distintas maneras, algunas veces en tibetano, pero principalmente en caracteres ideográficos...”

Por lo visto existe más de una material que guarda las enseñanzas de las Stanzas, que evidentemente no se agota en simples hojas de palmas. Vemos que se mencionan planchas cuadrangulares y discos grabados con caracteres ideográficos, posiblemente la misteriosa lengua sacerdotal Senzar.

Pero si las Stanzas de Dzyan moran en algún monasterio tibetano, se desconoce su paradero real, porque Blavatsky se cuidó muy bien de identificar el lugar preciso. Sin embargo no se privó de mencionar en sus obras, que antiguamente en nuestro planeta florecieron civilizaciones muy adelantadas, ignoradas por la historia oficial, a las que la ocultista atribuye paternidad sobre las Stanzas.

Esquivando las rutas de Shamballa y Agartha, podemos citar referencias concretas que ayudan a nuestra empresa.
El desierto del Gobi, donde Blavatsky situó parte de esas civilizaciones desconocidas fue explorado con intensidad en los primeros decenios del pasado SXX. Hubo dos hallazgos reveladores. Uno de los arqueólogos ingleses más prestigiosos Sir Aurel Stein afirmó haber encontrado inmensos túneles que conducían desde una gruta situada en las afueras del Tuen-Huang a las cavernas del desierto del Gobi:

“ ... Una de aquellas bibliotecas se encuentra en las salas espaciosas de un templo en forma de cruz egipcia excavada en la roca. Para acceder a él, hay que trepar por una escalera y entrar en un túnel, al fondo del cual se encuentra otra escalera, por la que hay que subir hasta la segunda planta. Allí a lo largo de los muros se encuentran innumerables tablillas de color marrón oscuro cuidadosamente barnizadas. Su tamaño aproximado es de 40x60 cm por 5 cm de espesor y un peso aproximado de 5 o 6 kg.

Según una tradición conservada por los monjes budistas, estas tablillas no habían sido transportadas allí trepando por las montañas, puesto que habían llegado al país del Gobi en una época en que aquellas comarcas eran unas tierras fértiles y muy bien pobladas, antes de que las montañas se hubiesen levantado. //Según las mismas tradiciones y el contenido de los textos, esta civilización se remontaría a varios cientos de miles de años”

¿Se trataría del ignoto imperio Uigur que según se dice se extendía desde el Himalaya hasta el Tíbet? Y que pensar del descubrimiento del arqueólogo ruso Koslov, quién se encontró con una arcaica ciudad Kara Khota, también en el desierto de Gobi -Mongolia- que contenía una tumba decorada con un mural que representaba a una joven pareja de aristócratas, posiblemente reyes, estimándose una antigüedad de 18.000 años.. Hay quién ha querido ver en este último hallazgo una referencia al también enigmático continente antediluviano conocido por MU, pero nos abstenemos de hacer cualquier comentario..

Muy poco es lo que se sabe acerca de la suerte de estos descubrimientos que las tinieblas del tiempo parecen haber sepultado. En una zona tan conflictiva como es la frontera mongola-china-tibetana, fuertes intereses políticos y de los otros, conspiran en contra de una mayor profundización de las investigaciones in situ.

Similar fortuna corrió el extraordinario hallazgo realizado en la Cueva de los Tayos, cantón de Morona, provincia de Santiago-Zamora (Ecuador) por el espeólogo húngaro nacionalizado argentino Juan Moricz, experto en leyendas ancestrales, que se topó con un descubrimiento que si se hubiera conservado, hubiera hecho palidecer a muchos estudiosos. ¿Pero habrá alguna relación con las Stanzas de Dzyan?

Juzgue el lector...

21 de Julio de 1969:

“ ... He descubierto valiosos objetos de gran valor cultural e histórico para la humanidad. Los objetos consisten especialmente en láminas metálicas que contienen probablemente el resumen de una civilización extinguida, de la cual no tenemos hasta la fecha el menor indicio.

Estas palabras integraban el Acta Notarial que Moricz puso a disposición del notario de Guayaquil Dr. Gustavo Falconi. Un verdadero suicidio de integridad, de la que solamente quedaron registros fotográficos, algunos de los cuales pueden ser consultados en el famoso libro de Daniken El oro de los Dioses.

“ ... Se trata, principalmente, de planchas de metal grabadas, conteniendo profecías históricas en relación con una civilización desaparecida, de la que nadie hasta hoy había sospechado la existencia por carecer de vestigios. // El formato de las planchas y de las hojas metálicas es, por lo general, de 96 x48 cm. 

Se ignora que clase metal pudo ser utilizado para confeccionar las planchas y las hojas, ya que tanto éstas, que son finísimas, como aquellas, que son más gruesas, se mantienen derechas sobre el filo, apretadas unas con otras, formando enormes volúmenes. Están cubiertas por completo de signos regulares, como ejecutadas mecánicamente y todas aparecen selladas. No se ha podido determinar el numero exacto de los ejemplares de tan singular Biblioteca, pero es evidente que se eleva a varios miles....”

Hay quienes dicen que Moricz pertenecía a una extraña orden esotérica húngaro-germana. Esta asociación, más la alianza con los indios Shuaras (Jíbaros) –custodios de la región- con quiénes Moricz conversaba en su propia lengua el Shuar, gracias al dominio que tenía del Magiar una antiquísima lenguaje húngaro similar al de los Shuaras, fueron esenciales para el éxito de la misión.

Pero Moricz no estaba solo en su empresa. Otro hombre, un piadoso salesiano el párroco Carlo Crespi que estaba a cargo de la Iglesia María Auxiliadora de los Pobres, en la zona de Cuenca, venía recibiendo de parte de los shuaras, los mismos que ayudaron al argentino, gran cantidad de piezas procedentes de los mismos laberintos subterráneos.

“ ... Centenares de planchas de oro representando soles, estrellas, crecientes de luna... y serpientes, que venían a contemplar ala panoplia de símbolos relativos a la navegación espacial. // “ ...

Entre otras muchas, una plancha de oro que representa una pirámide, en la base de ésta, a derecha e izquierda, sendos elefantes, animales desconocidos en América del Sur hace 12.000 años, o sea en una época en que se consideraba no existía rastro de civilización en ella...”

Crespi que en su juventud había practicado la arqueología, sostenía que muchas de estas piezas databan de antes de Cristo.

“ ... Todo lo que los indios me han ofrecido –dice- proviene del Laberinto y data de antes de Cristo. Las planchas de oro y objetos prehistóricos son de antes del Diluvio...”

Daniken quién lo entrevistó en la misma época de su relación con Moricz hacía notar que el Museo de María Auxiliadora había sufrido un incendio, que según se cree fue intencional provocando la desaparición de gran cantidad de material, el resto que sobrevivió al siniestro quedó muy afectado.

“ ... En las planchas de oro que, procedentes del subsuelo ecuatoriano conserva el Padre Crespi, se reconocen caracteres gráficos de una escritura que probablemente, es la más antigua que se conoce en el mundo. Uno de sus más bellos ejemplares es una estela de 52 cm de alto por 14 de ancho y 4 de espesor, subdividida en 56 cuadrados, cada uno de los cuales contiene un carácter gráfico diferente.

El creador de esta estela disponía de un alfabeto de 56 letras o símbolos...”

En 1976 en la revista Ancient Skies se publicó un artículo muy revelador donde el filólogo hindú Dileep Kumar, un estudioso del sánscrito y de las civilizaciones antiguas de la India, quién analizando los símbolos que se muestran en una de las piezas del padre Crespi, una lámina aparentemente de oro, de unos 52 cm de alto, 14 cm de ancho y 4 cm de grosor concluyó que los ideogramas pertenecían a la clase de escritura Brahami, utilizada en el período Asokan de la India, hace unos 2.300 años. Cuatro años más tarde, el doctor Barry Fell, Profesor de Biología de la Universidad de Harvard identifica 12 signos de la lámina en cuestión con los propios signos empleados en el Zodíaco.

No hay duda que si el legado descubierto en Ecuador hubiera obtenido mejor fortuna, hubiéramos contado con un excelente material que ayudase tal vez a descifrar el misterio de las Stanzas o por lo menos acercar posiciones, porque con los datos aquí aportados no cabe dudas que la senda es la correcta. Claro que la pregunta del millón sigue siendo la misma: ¿a qué civilización pertenecen estos hallazgos que parecen desafiar todos los pronósticos?. Porque si es antes del diluvio la cosa se complica...

Recurramos a una de las piezas del Museo, una pesada plancha de oro representando tres rostros humanos vistos de frente, junto a un tablero cubierto de signos.

“ ... Uno de los personajes, con el brazo extendido, designa una estrella. El otro viste una túnica cosida por ambos costados y luce en la cabeza una estrella de tres rayos. Sobre el tablero planean dos cuerpos esféricos. ¿Qué signifícan el tablero y los signos que lo cubren?. Al parecer, se trata de la representación de un cuadro de mandos ...”

¿Civilizaciones Estelares?. ¿Todo se reduce a visitas extraterrestres?. ¿Las Stanzas de Dzyan son producto de esta corriente?. Si tomamos nuevamente la Doctrina Secreta, sus seis volúmenes pueden ser sintetizados como la visita de seres procedentes de otros planetas de nuestra galaxia, que en edades remotas tomaron contacto con los habitantes de la Tierra. ¿O es que hay otra explicación?.

También podríamos decir que las Stanzas son una invención de Blavatsky. Pero llama la atención que si la historia no cuenta con demasiado crédito entre los académicos, no se explica entonces las persecuciones y amenazas que en vida recibiera Blavatsky, por atreverse a divulgar las Stanzas. Demasiada preocupación para un documento que aparentemente no vale nada. ¿O sí?

Estadísticas siniestras:

1855: estando en la India recibe un aviso: si no devuelve las Stanzas de Dzyan le ocurrirá una desgracia.
1860: se enferma gravemente. Durante tres años huye de un lado para otro, por Europa como si la persiguiesen.
1870: De regreso de Oriente a bordo de un barco que cruza el Canal de Suez, éste hace explosión. La mayoría de los viajeros quedan reducidos a polvo. Ella se salva por milagro.
1871: En Londres intenta dar una conferencia de prensa. Un hombre dispara sobre ella varios tiros de pistola, y declara que ha sido teleguiado¿?...

Logra traducir las Stanzas al inglés. Este documento se encuentra en la actualidad en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. Se acrecientan las amenazas: si Madame Blavatsky se obstina en hablar del libro de Dzyan, debe atenerse a las peores consecuencias

En 1884 Blavatsky declara: “Mi misión es derribar al espiritualismo, convertir a los materialistas y probar la existencia de los maestros del Tíbet”. Un año después la Sociedad Psíquica de Londres publica el informe que la destroza públicamente acusándola de vulgar prestidigitadora.

Más tarde lamentará haber hecho pública las Stanzas de Dzyan.

Se ha citado este historial porque es necesario reconocer que el tema de las Stanzas de Dzyan es un asunto por demás complejo y que pone en el tapete la censura de ciertas fuerzas desconocidas, llámense gobiernos, servicios secretos, órdenes místicas o religiosas, que conspiran en contra de documentos y de descubrimientos que no parecen encajar en la historia que con tanta paciencia ha sido edificada acerca de nuestro pasado. No mencionaremos a los Hombres de Negro, no es nuestro estilo...

La misma Blavatsky parecía compartir este temor al escribir:

El peligro está en que doctrinas tales como la de la Cadena Planetaria, o de las siete Razas, suministran desde luego una guía segura para el descubrimiento de la séptuple naturaleza del hombre; pues cada uno de los principios humanos está en correlación con un plano, con un planeta y con una raza; y los principios humanos, en todos los planos, son correlativos a la fuerzas ocultas de la naturaleza séptuple; siendo los correspondientes a los planos más elevados, de una potencia formidable.

Así es, que cualquiera clasificación septenaria proporcionaría desde luego una guía segura para descubrir poderes ocultos tremendos, cuyo abuso sería origen de males incalculables para la humanidad; una guía que quizás no lo sea para la generación presente, en especial los occidentales, protegidos por su propia ceguera y por su ignorante incredulidad materialista en lo referente a las cosas ocultas, pero una guía que hubiera sido, sin embargo, de efecto bien real en los primeros siglos de la Era Cristiana, en que se trataba de gentes convencidas por completo de la realidad del Ocultismo, y que entrando en un ciclo de degradación, hallábanse predispuestas a abusar de los poderes ocultos, y a ejercer la hechicería de la peor especie...”

Muchos pasajes de las Stanzas así como las Cartas que los misteriosos Maestros dejaron a Blavatsky, sugieren que en el pasado ya se conocía el uso de la energía atómica, y que su errónea utilización habría provocado que civilizaciones prácticamente desconocidas se extinguieran. También parece dedicar su atención a la existencia de Matemáticas avanzadas y Ciencias que están aún por nacer.

Las penurias por las dificultades que le causó hablar de las Stanzas de Dzyan aceleraron la muerte de Blavatsky quién falleció en Londres en 1891. Fabio Zerpa el emblemático investigador rioplatense, asegura haber conocido a Jefferson Crew, hijo de un amigo de Olcott, quién le cedió partes del Diario del viejo Coronel, donde aparecen palabras citadas de Helena, antes de su deceso.

“ ...Yo, Madame Blavatsky, que pronto habré de morir, visto que estoy injustamente condenada, manifiesto que los fenómenos, causa de mi prematuro fin, continuarán por siempre jamás. Pero, muerta o viva, imploro a mis hermanos y amigos que no lo den a conocimiento público para satisfacer la curiosidad de la gente que alega pretensiones científicas...” 

Fuente: