lunes, 30 de septiembre de 2013

CAMBIOS POLÍTICOS...


Hoy, que por todos lados se oye hablar de la corrupción política, me hace ilusión descubrir que existe un político diferente. Se llama Pepe Mújica y es el Presidente de Uruguay. Se le conoce como el “Presidente más pobre” porque ha rechazado todos los privilegios inherentes a su cargo y se ha dedicado a servir a su pueblo desde la sencillez y la humildad que caracterizan su vida.
Mújica dona a fondos de ayuda social el 90% de su salario y de los 250.000 pesos que recibe como Presidente de Uruguay sólo se queda 20.000 para su manutención personal.

“Yo no soy pobre, pobres son los que creen que yo soy pobre. Tengo pocas cosas, es cierto, las mínimas, pero solo para poder ser rico. Quiero tener tiempo para dedicarlo a las cosas que me motivan. Y si tuviera muchas cosas tendría que ocuparme de atenderlas y no podría hacer lo que realmente me gusta. Esa es la verdadera libertad, la austeridad, el consumir poco. La casa pequeña, para poder dedicar el tiempo a lo que verdaderamente disfruto. Si no, tendría que tener una empleada y ya tendría una interventora dentro de la casa. Y si tengo muchas cosas me tengo que dedicar a cuidarlas para que no me las lleven. No, con tres piecitas me alcanza. Les pasamos la escoba entre la vieja y yo y ya, se acabó. Entonces sí tenemos tiempo para lo que realmente nos entusiasma. No somos pobres.

Soy feliz porque siento amor por la humanidad. Siento amor porque vivo en amor a mi pueblo. Tengo de todo porque no necesito más de lo que requiero para ser feliz. Comparto lo que tengo porque nunca me sobra, pero alcanza para todos. Vivo con mi vieja y no necesitamos más de lo que nuestro esfuerzo nos repara. Soy feliz por el amor que siento y porque cada día el verde es más verde, el rojo más intenso, el azul más esplendoroso. Y el hombre, el ser, cada día despierta más mi ilusión por vivir. Amo y me amo. No soy pobre… el dinero no es mi Dios
Mi Dios es la emancipación.

Para los uruguayos es normal encontrar a su Presidente en la ferretería, tomando un café o parado en el semáforo. Sale a cenar con su mujer sin llevar vigilancia y es contrario al lujo y al glamour. Maravilloso, ¿verdad?